“La supremacía del Tea Party”

5/08/2011

Poder fáctico es el que se ejerce al margen de los cauces formales (es decir, que no coincide necesariamente con el aparato del Estado) y se sirve de su autoridad informal o su capacidad de presión para influir políticamente.

El poder fáctico ni está legitimado ni siempre busca la legitimación para ejercerse, pero ejerce de facto (de hecho) el poder aunque no lo haga legalmente ya que su mera existencia le hace ser determinante. La mayor parte de las veces no es necesario que se imponga por la fuerza: le basta con explicitar, o incluso con sugerir sus deseos para que se conviertan en realidad.

La clave de su ejercicio es su capacidad de control de mecanismos externos a la política para lograr poder político, como por ejemplo el dominio de recursos vitales o estratégicos, que le dan el control de la ideología, la sociedad y la economía. Por ejemplo en vez de controlar un gobierno de turno, controlar o influenciar su legislación, de manera legal o cuasi-legal.

Un ejemplo típico de poder fáctico es la influencia ejercida por grupos de poder como pueden ser: la banca, la oligarquía, el lobby israelí en EE.UU., o Actualmente, el Tea Party que es un movimiento de base que aglutina a hombres blancos de clase media en estado de pánico y golpeados por la crisis económica y la llegada de un negro a la Casa Blanca, al que lo mismo consideran un marxista, que un nazi o un racista contra los blancos y formado por una constelación de agrupaciones locales de ciudadanos unidos por su oposición a la agenda de Obama, pues temen que si el presidente se sale con la suya eliminará algunos principios y valores básicos de los EEUU.

En concreto, consideran que proyectos como la reforma sanitaria, o el paquete de estímulo económico pueden desnaturalizar el sistema económico de los EEUU, basado en el libre mercado, y acercar el país al socialismo, además de dejarlo en bancarrota. Su ideología algunos lo catalogan de “extrema derecha”, otros de “ultraconservador”. De lo que no cabe duda, es que sus activistas se encuentran a la derecha de la posición oficial del Partido Republicano en muchos temas. El peso que tienen en el Partido Republicano, hoy según las encuestas, cerca de un 20% de la población simpatiza con el Tea Party. Pero más allá de esta cifra, el alto grado de activismo y compromiso de sus miembros les otorga un gran poder dentro del Partido Republicano.

No tan sólo ha conseguido que algunos de sus candidatos se impongan en primarias a cargos importantes, sino que la amenaza que éstos representan ha obligado a varios políticos del ‘establishment’ a girar a la derecha por miedo a una derrota. Por ejemplo, éste ha sido el caso de John McCain. En unas elecciones de baja participación como las legislativas, la movilización de los activistas del Tea Party puede servir en bandeja varias victorias a los republicanos frente a los demócratas. Al ser un movimiento popular, con una fuerte carga ‘anti-establishment’, rechazan la idea que deban tener un líder que los guíe o represente. Ahora bien, existen varios líderes políticos que han participado en actos suyos, mostrando su simpatía con sus postulados.

Entre ellos destacan Sarah Palin, y la congresista Michelle Bachmann. En cuanto a los candidatos que han triunfado en primarias gracias al sello del Tea Party, cabe mencionar a Marco Rubio en Florida, Ryan Paul en Kentucky, o SharronAngle en Nevada. Ahorael Tea Party practica la extorsión política en su forma más consumada. Sus líderes y congresistas tienen una bomba (su veto) y están listos para hacerla estallar si sus exigencias no son aceptadas.

No son muchos, pero su estridente radicalismo, su disciplina y su disposición a arrojarse a la hoguera para lograr sus propósitos les da un poder mayor que el que justifican sus números. El acuerdo alcanzado no estimulará el crecimiento, ni estabilizará la economía, ni corregirá la creciente disparidad en la distribución del ingreso que ha caracterizado la economía estadounidense en años recientes, ni creará las inversiones públicas que la superpotencia tanto necesita para modernizar y expandir sus infraestructuras.

Otro hecho claro es que el Tea Party usará de nuevo la política de la extorsión para influir en la elección del candidato republicano que competirá con Obama en 2012. Para que les resulte aceptable, un candidato tendrá que decir cosas como esta: “A Estados Unidos le falta muy poco para dejar de ser una economía de libre mercado”. Salir reelegido no será fácil para Barack Obama. La gran paradoja, sin embargo, es que el Tea Party le ayudará mucho, o lo acabara.Quodfecitquisquetuetur opus. Cada cual defiende la obra que realizó.

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