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México está \”bien preparado\” para
resistir el efecto de la crisis financiera de Estados Unidos, pero no
podrá evitar una reducción en las remesas, menores exportaciones de
manufacturas y un efecto adverso en el turismo, declaró el lunes su
secretario de Hacienda.
\”La volatilidad y turbulencia se notaron
en nuestro país, pero no tan intensos como en otros mercados
emergentes\”, dijo Agustín Carstens.
\”La fortaleza que tenemos en las finanzas
públicas, el manejo del Banco de México, bancos en buena situación y
poca dependencia del comercio exterior nos van a dar la fortaleza para
navegar por aguas turbulentas en los próximos días\”.
Carstens habló con reporteros en la
embajada mexicana al concluir una jornada de entrevistas con
funcionarios del gobierno, el Fondo Monetario Internacional y el Banco
Mundial, que coincidió con el rechazo por la Cámara de Representantes
de un paquete de rescate de Wall Street y la caída de la bolsa
neoyorquina en casi un 7%.
Dijo que México esperaba una reducción de
las remesas debido a que la mayoría de mexicanos que envían anualmente
miles de millones de dólares a sus familiares desde Estados Unidos
trabajan en el sector de la construcción, uno de los más afectados por
la crisis.
Agregó que esa situación, aunada a una
reducción de las exportaciones mexicanas de manufacturas, \”repercutirán
en un menor crecimiento\” de la economía mexicana, aunque indicó que no
tenía una proyección actualizada.
El FMI proyecta un crecimiento para México en el 2008 del 2%.
Carstens, ex subdirector gerente del FMI
hasta su nombramiento al cargo por el presidente Felipe Calderón, dijo
que \”no hay duda de esta situación por la que pasa Estados Unidos
podría afectar la perspectiva de crecimiento económico mundial y no
sería aventurado decir que la tasa de crecimiento económico global se
va a desacelerar\”.
\”Eso va a afectar a los países latinoamericanos\”, afirmó.
Indicó que la preocupación de los
mercados emergentes venía ya acentuándose en semanas recientes ante la
baja de las materias primas, uno de los principales rubros de la
prosperidad latinoamericana de los últimos cinco años.
México está \”bien preparado\” para
resistir el efecto de la crisis financiera de Estados Unidos, pero no
podrá evitar una reducción en las remesas, menores exportaciones de
manufacturas y un efecto adverso en el turismo, declaró el lunes su
secretario de Hacienda.
\”La volatilidad y turbulencia se notaron
en nuestro país, pero no tan intensos como en otros mercados
emergentes\”, dijo Agustín Carstens.
\”La fortaleza que tenemos en las finanzas
públicas, el manejo del Banco de México, bancos en buena situación y
poca dependencia del comercio exterior nos van a dar la fortaleza para
navegar por aguas turbulentas en los próximos días\”.
Carstens habló con reporteros en la
embajada mexicana al concluir una jornada de entrevistas con
funcionarios del gobierno, el Fondo Monetario Internacional y el Banco
Mundial, que coincidió con el rechazo por la Cámara de Representantes
de un paquete de rescate de Wall Street y la caída de la bolsa
neoyorquina en casi un 7%.
Dijo que México esperaba una reducción de
las remesas debido a que la mayoría de mexicanos que envían anualmente
miles de millones de dólares a sus familiares desde Estados Unidos
trabajan en el sector de la construcción, uno de los más afectados por
la crisis.
Agregó que esa situación, aunada a una
reducción de las exportaciones mexicanas de manufacturas, \”repercutirán
en un menor crecimiento\” de la economía mexicana, aunque indicó que no
tenía una proyección actualizada.
El FMI proyecta un crecimiento para México en el 2008 del 2%.
Carstens, ex subdirector gerente del FMI
hasta su nombramiento al cargo por el presidente Felipe Calderón, dijo
que \”no hay duda de esta situación por la que pasa Estados Unidos
podría afectar la perspectiva de crecimiento económico mundial y no
sería aventurado decir que la tasa de crecimiento económico global se
va a desacelerar\”.
\”Eso va a afectar a los países latinoamericanos\”, afirmó.
Indicó que la preocupación de los
mercados emergentes venía ya acentuándose en semanas recientes ante la
baja de las materias primas, uno de los principales rubros de la
prosperidad latinoamericana de los últimos cinco años.










