Author Fecha 21/01/2012

Estamos viviendo ya un intenso movimiento en la política, sobre todo de parte de los partidos, que buscan definir a sus candidatos a la presidencia de la República, a la Cámara de Diputados y Senadores. Se vive una intensa campaña al interior de los partidos. En este momento en que los militantes de los partidos políticos deben elegir a sus candidatos y los ciudadanos debemos tener la certeza moral de por quién votar, debemos hacer una serie reflexión sobre lo que buscamos, sobre lo que queremos para nuestro País y nuestro Estado de Durango.Quiero invitarlos a reflexionar sobre algunos textos de la Doctrina Social de la Iglesia sobre la Democracia:

La Iglesia aprecia el sistema de la democracia, en la medida en que asegura la participación de los ciudadanos en las opciones políticas y garantiza a los gobernados la posibilidad de elegir y controlar a sus propios gobernantes, o bien la de sustituirlos oportunamente de manera pacífica. Por esto mismo, no puede favorecer la formación de grupos dirigentes restringidos que, por intereses particulares o por motivos ideológicos, usurpan el poder del Estado. Una auténtica democracia es posible solamente en un Estado de derecho y sobre la base de una recta concepción de la persona humana. Requiere que se den las condiciones necesarias para la promoción de las personas concretas, mediante la educación y la formación en los verdaderos ideales, así como de la “subjetividad” de la sociedad mediante la creación de estructuras de participación y de corresponsabilidad. (Centesimus Annus no. 46).

La Iglesia respeta la legítima autonomía del orden democrático; pero no posee título alguno para expresar preferencias por una u otra solución institucional o constitucional. La aportación que ella ofrece en este sentido es precisamente el concepto de la dignidad de la persona, que se manifiesta en toda su plenitud en el misterio del Verbo encarnado. (Centesimus Annus no. 47).

La democracia es un “ordenamiento” y, como tal, un instrumento y no un fin. Su carácter “moral” no es automático, sino que depende de su conformidad con la ley moral a la que, como cualquier otro comportamiento humano, debe someterse; esto es, depende de la moralidad de los fines que persigue y de los medios de que se sirve. Hoy se percibe un consenso casi universal sobre el valor de la democracia, y es un “signo de los tiempos”, esto el Magisterio de la Iglesia ha puesto de relieve varias veces. Pero el valor de la democracia se mantiene o cae con los valores que encarna y promueve. (Evangelium Vitae no. 70).

Cuando no se observan estos principios, se resiente el fundamento mismo de la convivencia política y toda la vida social se ve progresivamente comprometida, amenazada y abocada a su disolución. Si no existe una verdad última que guíe y oriente la acción política, entonces las ideas y las convicciones humanas pueden ser instrumentalizadas fácilmente para fines de poder. Una democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo visible o encubierto, como demuestra la historia. Así, en cualquier campo de la vida personal, familiar, social y política, la moral ofrece un servicio original, insustituible y de enorme valor no sólo para cada persona y para su crecimiento en el bien, sino también para la sociedad y su verdadero desarrollo (Veritatis Splendor no. 101).

Sólo el respeto a la vida puede fundamentar y garantizar los bienes más preciosos y necesarios de la sociedad, como la democracia y la paz. En efecto, no puede haber verdadera democracia, si no se reconoce la dignidad de cada persona y no se respetan sus derechos. No puede haber siquiera verdadera paz, si no se defiende y promueve la vida… (Evangelium Vitae no. 101).

Los próximos candidatos nos garantizan esta auténtica democracia? O, por lo menos, tienen la recta intención de buscarla?

 

Noticias relacionadas:

Categoria: Episcopeo

Deja un comentario


Paloma # 408 Zona Centro
Durango, Durango México C.P. 34000
Tel:618 8 11 64 78
email: durangoaldia@gmail.com
Durango al día, asociado a Comunicadores y Periodistas Digitales A.C.