Blindaje frente a la clase política

Los ciudadanos, tenemos la obligación cívica y moral de no dejarnos engañar por los políticos ni por los medios masivos de comunicación: nos van en ello la Justicia, la Libertad, y los Pobres. Si nos repiten algo hasta que, invariablemente, creemos que lo hemos pensado nosotros, lo repetido es falso y a esta sencilla máxima hay que remitirse ante cualquier duda o incredulidad. Simple ejemplo de la poca importancia que se da a la verdad en México y del mucho uso que se hace de la mentira. Y es esa mentira la que hiere la convivencia natural de las personas, la que las enfrenta y la que les arrebata partes del mundo que debieran conocer para ser algo más libres. ¿Qué es la mentira? Sin recurrir a una filosofía más o menos complicada, definámosla como se siente: “Expresión o manifestación contraria a lo que se sabe, cree o piensa”  En otras palabras, es la falsificación de uno mismo, pero curiosamente se señalan tres campos fundamentales para la vida del hombre y que son los preferidos por la mentira: el ataque al conocimiento, a la fe y al pensamiento metódico. ¿Es pura casualidad? Pero para enfrentarse a la mentira no se debe llegar a no creer en nada, que sería una forma de que la mentira no alcanzara jamás al que la recibe. Crearía más problemas el no creer que el creer en lo equivocado. La postura recomendable es dar a cada cosa su importancia sin olvidar que la importancia de las cosas de nuestro mundo siempre es pequeña. Decía un ensayista francés en su «Conocimiento inútil» que vivíamos bajo el dominio de la mentira. Después de demostrarlo, por el aquello de similis similia curantur, concluía que la solución era más democracia, que el entiendo en su forma liberal-relativista, cuando todo indica que, aunque el liberalismo relativista no ha inventado la mentira, hace un uso desmedido de ella, exactamente igual que el socialismo: ambos sistemas reescriben la historia de la humanidad. La mentira SIEMPRE es un mensaje, puesto que el hombre es un ser que se comunica y que vive en un mundo propio sin praderas, ríos o mares: en la sociedad Y es en ella donde actúan las repetidas mentiras porque, si no entendemos la sociedad, nuestra sociedad es decir nuestro mundo, difícilmente vamos a poder actuar sobre él. Y esta época ha coincidido, o se ha dado por ello, con el incremento de las comunicaciones. No son ya la prensa y la radio, los grandes medios usados por el comunismo de Stalin, o por Goebbels. Ahora se producen millones de documentales, videos, comerciales y películas, algunas difundiendo ideas falsas de la verdad, confundiendo voluntariamente lo probado con la teoría, más el constante bombardeo de las televisiones, de la red, de los libros. Curiosamente, la magia de la palabra como vehículo dio lugar a la presunción de que siempre era verdad y, por lo tanto, de ahí viene el dar la palabra, el empeñar la palabra de honor. Y de esto ya no se habla desde el incremento de la información mecánica: Radio, TV, Cine, Vídeo, La Red, Prensa: recuérdese como algunos hombres, para demostrar la verdad de un hecho, decían “venía en el periódico o lo leí en Internet”. La mentira es una traición a sí mismo y al mundo que se falsifica. La magia de la palabra que se da y se acepta por verdad, es la de la idea, combinada con una característica humana de la que han sacado grandes beneficios los vendedores y los políticos: la gente tiende a creer y a decir que sí. Por eso se puede mentir casi indefinidamente y hasta usando la misma mentira manipulación de lo que van a ver los espectadores, a los que se trata perturbar en sus opiniones naturales. Y “vender” una imagen de demócrata cuando lo real es un totalitario neto, sacar la populista idea “por los pobres” y estar enfermo de poder… en fin los medios masivos de comunicación nos están bombardeando hasta la cocina, sin embargo el mexicano ya sabe aquilatar su voto “útil. “hic sunt leones”. Aquí están los leones

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