Diálogos con los Reyes

27/12/2013

Tomas Bermúdez Izaguirre
Correo electrónico:tomymx@me.com

Los Reyes Magos están dubitativos. No sabe qué hacer. Les dicen sus asesores que no vaya a México, porque seguramente va a haber bandas vandálicas que se van a abalanzar sobre sus camellos y lo van a saquear, llevándose todos los regalos que los niños, allí, esperan con tanta emoción. Pero, ¿en qué parte del país ocurrió esto?, pregunta cada vez más desorientados: Melchor, Gaspar y Baltasar. En casi todas los estados -le contestan- sucedió con varios supermercados y negocios, además es peligroso, ¡hay mucha inseguridad! (le gritan porque, los Reyes, están un poco sordos). No, no – concluyen- vamos a ir igual. No podemos defraudar a tantos niños que nos escribieron y que nos esperan. (Dice Melchor). Ya muy pocos creen en ustedes -le dicen los asesores-. Ahora los niños son muy adelantados y maduros… Pero, ¿ya no tienen sueños? Replica Baltasar- Sí, cómo no -le explican- Sueñan con computadoras de última generación, aparatos de la más sofisticada tecnología, pero se los piden a sus padres y los padres lo reemplazan a ustedes. Yo no puedo aceptar eso, nadie nos puede reemplazar porque no somos un sueño, un relato de Navidad. Disculpen, están equivocados, en México se habla de otro relato. No del suyo. Ustedes están obsoletos… Además, en estos días hay unas tormentas invernales insoportables. Eso, ya lo sé. Nos cuestan mucho las navidades, pero es un esfuerzo que hacemos todos los años… (Molesto reclama Melchor) Ahórrese el esfuerzo. Los fríos este año son mucho más intensos y ustedes son hombres de edad. Y con toda esa vestimenta abrigada que llevan se pueden resfriar. Bueno, entonces en los hogares adonde vayamos, nos van a convidar con algo calientito… No le van a abrir la puerta. Van a pensar que ustedes son unos malandros disfrazados de Reyes Magos. Nos vamos a arriesgar, todo sea por los niños. Además, la Navidad sin el pesebre, sin el niño Dios y sin nosotros no es Navidad… No somos un mito, una tradición, un símbolo… No sean ingenuos. El único símbolo valedero allí es el signo de pesos y del poder, y parece que en México, con eso tienen todo un enredo…mejor no hablar. Pero nosotros representamos el amor… ¿Qué amor? En ese país, la mayor parte de la gente está dividida. Por sus ideas, su aparente ideología unos discriminan a otros…El amor y la unidad son puro cuento. Pero también sabemos de gente solidaria y ética… Sí, claro, existe. Pero es precisamente esa gente la que más sufre todos los problemas que le estamos comentando. Nosotros sólo pedimos que nos reciban bien, somos hombres mayores y los ancianos suelen ser venerados. Ustedes Disculpen, pero están totalmente errados. Los que son venerados en las sociedades actuales de Occidente son los jóvenes, no hay un culto a los ancestros, eso “ya fue”. Entonces, ¿no hay lugar para nosotros en México? Sí, en los shoppings. Los tienen ahí disfrazados, como hombres objeto que ayuda a vender más… Los Reyes Magos se pusieron muy tristes. Una lágrima se desliza por sus mejillas y se pierde en sus larga túnicas. Vamos por igual… suspiran, montando a los camellos. Dios nos va a ayudar. Los asesores se quedan mirando, impotentes. Los Reyes magos con la bolsa llena de regalos, se sube a sus camellos y toman las riendas y dirigiéndose a sus animalitos, vociferan: ¡Vamos a México! ¿Saben por qué? Porque nosotros todavía creemos en la gente… y ellos en nosotros. “nihil desperandum” Nunca hay que perder la esperanza

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