Una exhibición del jarabe mixteco, un collar de flores, un cántaro con mezcal, dieron la bienvenida a Marcelo Ebrard al encuentro que tuvo con los pueblos indígenas y migrantes que viven en el Distrito Federal.
Mazahuas, otomíes, zapotecas y representantes de las 60 etnias que viven en la capital del país se congregaron en el Hemiciclo a Juárez para escuchar a quien denominaron tlatoani Marcelo?
Los huipiles de color rojo, las blusas en colores brillosos, las trenzas, sombreros, rebozos, huaraches y morrales proliferaron, al igual que la demanda de contar con una procuraduría indígena y un fideicomiso para el desarrollo de los pueblos indígenas.
Dijo también que para tener un control exacto de esta población, promoverá que todos cuenten con un acta de nacimiento para tener una identificación; además prometió crear el centro de enseñanza de la lengua indígena, donar un inmueble para crear el centro de la diversidad indígena y un espacio para la venta de las artesanías de esta población.
Precisó que para garantizar que los indígenas no sean víctimas de las injusticias, creará una subprocuraduría que los atienda, así como el consejo para el desarrollo de las comunidades indígenas que en su primer año de vida tendrá un presupuesto de 120 millones de pesos.
Los indígenas, en voz de diferentes mujeres, le pidieron comprometerse con ese movimiento y aseguraron que le darán un voto de confianza.
En respuesta, Ebrard dijo que sus compromisos serán realidades, una vez, que se encuentre en el gobierno y aseguró que cuando el DF tenga su constitución política, esta será la primera entidad que incorpore los Acuerdos de San Andrés.
El mitin de los indígenas transcurría con normalidad, cuando de pronto, los organizadores dieron la palabra a Luz del Carmen Rendón, situación que provocó el enojo de los presentes, quienes comenzaron a gritar ¡fuera!, ¡fuera!, ella no es indígena.
Ante el enojo, el equipo de campaña de Ebrard, solicitó a los organizadores dar la palabra al candidato para así serenar los ánimos.










