El Madrid apabulla al Granada (9-1) con cinco goles de Cristiano

5/04/2015

En una primaveral mañana madrileña, en Chamartín se desató una tormenta de aúpa en apenas 13 minutos, lo que tardó el Madrid en fulminar al Granada, que se llevó una zurra para la historia. Porque para los archivos quedará que un domingo de gloria Cristiano Ronaldo certificó el primer repóquer de su carrera, lo que no conseguía un madridista desde Morientes en 2002, lo que no se veía en la Liga desde una gesta de Falcao con el Atlético en 2012. Y, gracias al rastreo de los estadísticos, hay que remontarse hasta 1979 para dar con un equipo que anotara nueve goles, lo conseguido entonces por el Barça ante el Rayo (9-0). El Madrid se lo pasó pipa, y no digamos Cristiano, que en sí mismo fue un convoy, todo un regimiento. Para el Granada, en tanga por el Bernabéu, fue un tormento que no olvidará, por mucho que se aferre a esa cantinela de su otra Liga.

Real Madrid, 9-Granada, 1

Real Madrid: Casillas; Arbeloa, Varane, Sergio Ramos, Marcelo; Kroos (Illarramendi, m.57), Modric, James (Jesé, m.61); Bale, Cristiano Ronaldo y Benzema (Chicharito, m.61).

Granada: Oier; Foulquier, Babín (Murillo, m.60), Mainz, Juan Carlos; Iturra, Fran Rico (Eddy, m.55); Robert, Rochina (Piti, m.53), Candeias; y El Arabi.

Goles: 1-0, m.25: Bale. 2-0, m.31: Cristiano Ronaldo. 3-0, m.36: Cristiano Ronaldo. 5-0, m.52: Benzema. 6-0, m.55: Cristiano Ronaldo. 7-0, m.56: Benzema. 7-1, m.74: Robert. 8-1, m.83: Mainz en propia puerta. 9-1, m.89: Cristiano Ronaldo.

Árbitro: Jesús Gil Manzano (Comité Extremeño). Amonestó a Arbeloa (87) por el Real Madrid; y a Piti (64) por el Granada.

Santiago Bernabéu: 71.000 espectadores.

Hasta el huracán de Cristiano, con el Madrid en la tumbona matinal, el partido parecía no tener descorche. El Granada era aparente y su rival estaba a la espera. Al momento de Bale, por ejemplo, que dejó por los suelos a Mainz y abrió la tronada. De repente, el conjunto de Abel Resino, con cuerpo hasta entonces, se vio acorralado y con tres directos a la mandíbula de CR se fue al garete de forma irremediable. En un parpadeo de ocho minutos, el portugués deforestó a los rojiblancos. Pim, pam, pum y tres goles para la mochila. Insaciable, repitió tras el descanso, y ya son 36 en Liga, lo que le convierte en el octavo artillero en la historia del torneo.

Por mucho que fuera un Granada más bien de paso, con suplentes y la vista en otros objetivos, como anticipó su presidente, Enrique Pina, todo fueron buenas noticias para los de Ancelotti: el aperturismo de Bale, de nuevo el gatillo sin fin de Cristiano, el brindis goleador de Benzema, la feliz reaparición de James… Por si fuera poco, en una semana con tres partidos, una goleada prematura para gestionar los depósitos, como el de Kroos, que lleva un empacho de fútbol en las últimas temporadas, relevado antes de la hora por Illarramendi. Al igual que James y Benzema, que se fueron a la sombra para que tuvieran vuelo a Jesé y Chicharito, dos de los que más reclaman turno desde la reserva.

Goleada histórica

-El 9-1 final resultó la victoria con mayor diferencia lograda por el Madrid en la Liga desde el 9-1 que logró ante la Real Sociedad en 1967.

-Cristiano logra 5 goles por primera vez en su carrera y, con 36 tantos, vuelve a adelantar a Messi en la carrera por el pichichi.

-Sólo cuatro jugadores han logrado 5 goles en un partido de Primera (sin penaltis) en los últimos 50 años: Krankl en 1979, Bebeto en 1995, Morientes en 2002 y Cristiano en 2015.

-El delantero portugués supera a Pahíño en la octava posición de la tabla histórica de goleadores de la Liga, con 213 tantos. Cristiano lo ha logrado en tan sólo seis temporadas en el club blanco.

Solo hubo partido hasta que se desató Cristiano. El Granada sacó bandera blanca y todo fue un recreo para los blancos, que olieron sangre, pero hay que subrayas que siempre jugaron con respeto hacia su contrincante, sin piruetas circenses para escarnio del débil. Abrumados, los de Abel encadenaron un despropósito tras otro. La defensa se hizo de plastilina, y lo mismo entregaban la cuchara los centrales como Oier, el portero. El resto, de naufragio absoluto. Buena parte de los goles retrataron punto por punto las carencias visitantes. Por ejemplo, que un ariete, por más que se apellide Benzema pueda acolchar la pelota con el pecho, dejarla botar y estamparla en la red. Y todo en un córner. Parvulario.

Mientras hubo debate durante 25 minutos, el Madrid se activó enchufado a James, el primero en adivinar cómo desbaratar a la zaga de los andaluces, muy adelantada. Un centro con precisión de cirujano del “cafetero” citó por primera vez a los suyos ante el gol. El buen remate de primeras de Benzema lo detuvo Oier. Volcado como extremo, James, auxiliado por Marcelo, colonizó la banda izquierda, con CR más centrado en la punta. Aún resistía el Granada, cuando Kroos filtró la pelota para Bale. Mainz llegó con ventaja, pero el galés impuso su poderoso físico y el central quedó en el pasto. Con suspense, pero embocó Bale. Desenfundó Cristiano, se ablandó Oier en dos de sus goles, y fin del combate. Ocho minutos de chaparrón portugués y a coser y cantar.

Liquidado el encuentro al descanso, al que se llegó con un trallazo de El Arabi al larguero, el Madrid se concedió otro rato festivo de vuelta del vestuario. El Granada ya no estaba ante un tiempo eterno, sino ante un suplicio colosal. Solo la misericordia rival podía aliviarle. Pocas veces se ve a un equipo tan hecho trizas, un equipo que despierte tanta compasión. Con los cambios el Madrid bajó de marcha, pero los tantos caían como sin querer. No se animaron Jesé y Chicharito, porque el palique con el gol, dale que dale, era asunto de Cristiano y el resto de la BBC. Un frente de ataque demoledor, máxime si el adversario se pone el segundo traje y se desinfla de tal modo en el Bernabéu. Con Cristiano en combustión es un suicidio en toda regla.

Por El País

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