El miedo contra la legalidad, Durango en dilema

9/05/2011

 

El aumento de la violencia ha provocado hartazgo en la sociedad. Todos nos encontramos ante una gran paradoja: por una parte, exigir paz y convivencia pacífica, y por la otra, pedir justicia, hacer un frente ante el crimen y ver por el estado de derecho.

En la primer postura están los que piden que tengamos paz a cualquier precio, incluso el abandono de la lucha ante el narcotráfico, secuestros y asesinatos, frenar la militarización y que el ejército abandone las calles.

La desesperación y frustración ante familiares secuestrados y asesinados; la inseguridad manifiesta en todos los órdenes; el miedo que permea a cada hogar; la corrupción en las esferas gubernamentales; son los factores que mueven a buscar cambios, incluso en contra del bienestar de nosotros mismos.

La dificultad para hacer valer la justicia y el derecho no es argumento para permitir el crimen. Si se tolera la impunidad y la delincuencia, nos sometemos, todos, a la voluntad de los delincuentes.

Solo la aplicación de las leyes y el sometimiento a las mismas garantiza la convivencia pacífica de los ciudadanos. No podemos negociar el botín del ladrón que roba nuestra casa.

El bien se busca porque está a favor de la naturaleza humana, el mal se erradica porque es contrario. Los secuestros, robos y homicidios atentan contra todos y contra todo.

Lo que debemos reclamar al gobierno es que aplique la ley para todos incluyendo sus funcionarios. No se puede concebir al narcotráfico sin corrupción. Durango superó a Tamaulipas en cadáveres encontrados en fosas clandestinas. No podemos admitir 193 cuerpos encontrados en narcofosas y cinco custodios de Ceresos muertos en la ciudad de Durango sin que estén coludidas autoridades gubernamentales con quienes lo cometieron.

Sacar de las calles al único elemento que ha demostrado seguridad como es el ejército, es dejar camino libre a los delincuentes. ¿Quién nos cuidará? ¿Usted confía en la policía estatal o federal?

La única instancia de respeto es el ejército. Si no se le hubiera involucrado en la lucha contra el narcotráfico, a estas alturas estaríamos en situaciones más adversas.

Pero el problema es más complejo. No solo el gobierno debe hacer, nosotros debemos sumarnos a la lucha contra la ilegalidad, conformando una cultura dentro de la ley y, por lo pronto, tomando medidas preventivas.

Gobierno, instituciones serias y ciudadanos debemos sumar.

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