El Parlamento griego aprueba el rescate pese a la fractura de Syriza

16/07/2015

El sí al acuerdo ha obtenido 229 votos; el no, 64, entre ellos 32 de la formación de Tsipras

Manifestantes lanzan cócteles molotov y la policía responde con gases lacrimógenos

El primer ministro Alexis Tsipras comprobó este miércoles el alto precio que ha de pagar por mantener a Grecia atada al euro. Aunque logró sacar adelante el acuerdo para negociar un nuevo rescate, con 229 votos a favor, gracias a la mayoría de su partido, Syriza, a su socio de gobierno y a tres partidos de la oposición, y 64 en contra, entre ellos 32 de sus propias filas (entre ellos el de Yanis Varoufakis) y seis abstenciones, también de Syriza. Con esta fractura, el Gobierno queda en una posición muy débil. Tsipras volvió a defender un acuerdo “malo” pero inevitable.

Mientras los ciudadanos echaban cuentas de lo que supondrá la inmediata subida del IVA —como mínimo, un aumento de 720 euros al año por hogar—, una de las leyes que el Parlamento griego aprobó ya en la madrugada de hoy para franquear el tercer rescate, el primer ministro, Alexis Tsipras, hacía otros cálculos: los de cuántas bajas habría de costarle aprobar un acuerdo en el que no cree, pero que se ha visto obligado a aceptar, y si, a pesar del respaldo de la oposición, saldría indemne, con su partido más o menos entero, del pleno más decisivo en décadas. Finalmente, 38 de sus 149 diputados se mostraron disconformes con el acuerdo (32 noes y seis abstenciones). Un diputado de Syriza no acudió a la votación.

Las dimisiones de altos cargos —dos responsables del Ministerio de Finanzas, entre ellos la viceministra Nadia Valavani, presentaron su renuncia “porque es imposible disentir de una medida del Gobierno y pretender seguir en él”— y en las filas de su grupo parlamentario hacían presagiar ya durante la jornada un severo varapalo a Tsipras, y una escisión puede que irreparable en Syriza, pese a las declaraciones de Panayotis Lafazanis, ministro de Reconstrucción Productiva, Energía y Medio Ambiente y líder de la Plataforma de Izquierda, el bastión radical de Syriza, que declaró que él y sus diputados votarían contra las medidas pero seguirán apoyando al Gobierno. El propio Lafazanis votó en contra del acuerdo.

Horas después de que Tsipras admitiese en una entrevista televisiva que no había más opciones que este “mal acuerdo” o una salida desordenada del euro, y en medio de un ambiente crispado por varias huelgas y manifestaciones —que desembocaron en incidentes entre manifestantes y policía—, los comités parlamentarios correspondientes dieron luz verde al texto, que fue trasladado al pleno, donde en un acalorado debate salieron adelante las medidas exigidas por los socios para negociar un nuevo rescate gracias al apoyo de los tres partidos de la oposición proeuropea (conservadores, socialistas y liberales). Estos, no obstante, no ahorraron críticas al Gobierno durante la sesión. Panos Kamenos, líder del partido que forma la coalición con Tsipras, hizo un llamamiento a apoyar el Ejecutivo: “Si cae el Gobierno, no habrá esperanza para Grecia, no habrá esperanza para Europa”.

El aviso más serio al primer ministro no vino este miércoles de su grupo parlamentario, sino del comité central de Syriza, que por la mañana rechazó el acuerdo por mayoría absoluta (109 votos de 201, entre ellos cuatro miembros del Gobierno) y pidió sin éxito a Tsipras que lo retirara. La declaración rebelde acusa a Bruselas de “atentar directamente contra cualquier noción de democracia”.

Lo explicaba con otras palabras, en la manifestación contra el acuerdo convocada por la tarde ante el Parlamento —en la que hubo disturbios—, Jristos Kasimis, asesor del ministro Lafazanis y dirigente de la Plataforma de Izquierda: “No es sólo la Plataforma la que está en contra, sino muchísimos más en Syriza. Este memorándum es tres veces peor que el primero, así que no podemos aceptarlo porque, además, va contra la voluntad del pueblo. Por eso la única alternativa es una salida del euro. Tsipras luchó mucho, lo sabemos, pero fue derrotado”, afirmó.

Tsipras reconoció ante su grupo parlamentario que había agotado hasta la última posibilidad de solución. “Negociamos lo mejor que pudimos (…). Pero estoy abierto a cualquier alternativa realista que haya podido pasar por alto”, dijo, instando a sus diputados a mantener la unidad. “O estamos todos juntos esta noche o mañana será difícil seguir siendo primer ministro”, añadió, según medios locales.

Ya durante el debate parlamentario, Tsipras insistió en que solo tuvo tres opciones en la cumbre europea: el pacto alcanzado, una quiebra desordenada, o el plan de desconexión temporal del euro que proponía el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble. “No voy a endulzar esto ni a hacerlo pasar por una historia de éxito, pero tampoco voy a hacer a nuestros oponentes políticos el favor de ser un breve paréntesis en el tiempo”, dijo el primer ministro, que prometió que su Gobierno hará “lo imposible para poner las cosas en orden” en el país.

El Pais

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