La sombra de parcialidad que tiene Instituto Electoral y de Participación Ciudadana del Estado de Durango se convertirá en un obstáculo para la transparencia y legalidad de las próximas elecciones.
En todas las contiendas lo más importante es la imparcialidad de quién la organiza. Las elecciones federales empezaron a tener viabilidad cuando dieron certeza de imparcialidad a los ciudadanos, este no es el caso del organismo encargado de organizar las elecciones en Durango.
Su titular, el señor Raymundo Hernández Gámiz tiene dos cualidades acentuadas: imparcial e Incompetente.
Lo primero. Los orÃgenes de su nombramiento se remonta al abogado Hugo Rosales Badillo, quien presume de ser muy cercano al aparato que dirige el gobierno priista. DifÃcilmente encontramos a un árbitro electoral que llegue a la contienda con tantos señalamientos de arbitrariedad. Pero estos, le ha hecho lo que el viento a Juárez.
Cuando, el pasado ocho de diciembre, la oposición quiso aprovechar la presencia del Secretario de Gobernación, Gómez Mont y pusieron una manta con la leyenda “En Durango no hay democracia; el árbitro de la contienda electoral está vendido y exigimos su renunciaâ€. El dirigente estatal panista se hizo acreedor de unos recuerditos que le hicieron unos porros afines al gobierno priista.
La doctrina jurÃdica en rama electoral establece que “la autonomÃa constitucional del Instituto se basa en los principios de independencia, imparcialidad, profesionalismo, transparencia y responsabilidadâ€. Además que “La autonomÃa del Instituto se expresa en la facultad de resolver con libertad los asuntos de su competencia, sin interferencia de otros poderes u otros organismos públicos autónomosâ€. ¿Cuáles de estas caracterÃsticas están presentes en el instituto de Durango? ¿Dónde están los que lideran a la sociedad civil que pongan señalamientos al respecto? ¿Dónde están los juristas, periodistas, estudiosos del derecho que hagan un análisis serio e imparcial de su actuación y que dé certeza a la sociedad pensante?
El otro señalamiento que se le imputa es de incompetente. Esto lo ha demostrado en diversas ocasiones donde deja ver que se rige más por su estómago que por su inteligencia. Además de las dificultades creadas que ha enfrentado por su falta de habilidad polÃtica.
Durango debe estar, mÃnimo, a la misma madurez electoral que se encuentra la media nacional. El instituto que organiza las elecciones debe garantizarnos su imparcialidad que nos de certeza de que nuestro voto tiene validez. Los mensajes que mandan el gobierno y su instituto es todo lo contrario. Algo se debe de hacer al respecto.












desconozco quien utilizó mi nombre para promover este artÃculo, jamás he escrito algo al respecto
EL IFE DEBE ATRAER LAS ELECCIONES DE DURANGO