Comportamientos corruptos, conformistas, crédulos, mentirosos, abusivos y pusilánimes han quedado al descubierto en investigaciones de psicologÃa social; te presentamos seis de ellas.
Estudios de psicologÃa social han concluido que la mente humana tiende a conducirse bajo principios moralmente reprobables en determinadas circunstancias. Te presentamos seis pruebas, realizadas con rigor cientÃfico por importantes académicos, que han demostrado ese hecho. Los casos fueron recopilados por los sitios de Internet Almamagazine.com y Brainz.org
Experimento de Milgram. En la década de 1960, el psicólogo Stanley Milgram realizó una serie de pruebas a propósito del holocausto. Milgram contrató a voluntarios para que suministraran descargas eléctricas de hasta 450 voltios (suficientes para matar a cualquier persona) a actores que simularÃan sufrir los efectos de las descargas (no las recibÃan realmente). Para que supieran lo dolorosas que pueden ser las descargas, cada uno de los voluntarios recibÃa una descarga inicial de 45 voltios. El voluntario y el actor quedaban separados por un vidrio durante la prueba.
Pese a los gritos, súplicas y retorcimientos que proferÃan los actores, la mayor parte de los voluntarios continuó suministrando descargas eléctricas simplemente porque el investigador se los pedÃa firmemente. “La extrema buena voluntad de los adultos de aceptar casi cualquier requerimiento ordenado por la autoridad constituye el principal descubrimiento del estudio”, afirmó Milgram en su artÃculo “Los peligros de la obediencia” de 1974.
Experimento de conformidad. En 1951, Solomon Asch comprobó la tendencia del individuo a adherirse a la opinión de la mayorÃa aunque le parezca incorrecta. Asch exhibÃa tres lÃneas de diferentes longitudes en un salón de clases y acordaba con nueve alumnos que respondieran incorrectamente a la pregunta de cuál era más larga.
Luego, Asch llamaba a un alumno más, a quien le preguntaba qué lÃnea era la más larga después de que él escuchaba que la mayorÃa de sus compañeros opinaban que eran iguales. En 33% de los casos, el alumno sobrante respondió que las lÃneas eran iguales, y en los casos en que no se unió al consenso popular, lo hizo con cierto miedo o molestia.
TeorÃa de las perspectivas. Un estudio de Amos Tversky y Daniel Kahneman comprobó que un individuo prefiere no perder cien dólares que ganarlos. CientÃficamente, este principio se aparta de la ortodoxia económica y de la probabilidad. Constituye una prueba de que las personas están poco dispuestas a arriesgar sus posesiones aun cuando es posible que las multipliquen. Se ha utilizado para numerosos modelos económicos y mercadológicos. Le sirvió a Kahneman para ganar el Premio Nobel de EconomÃa en 2002.
Poder corrupto. En 1971, Philip Zimbardo estableció una cárcel ficticia en la Universidad de Stanford. Pidió a un grupo de voluntarios que ejerciera como prisioneros y a otro que actuara como guardias durante 14 dÃas. Tareas comunes como afeitar a los presos y proporcionarles comida suscitaron abusos por parte del grupo de guardias. Al sexto dÃa, el experimento fue interrumpido, tras dos tentativas de fuga porque los abusos estaban fuera de control.
Mentirse a uno mismo. Es una actitud común, descrita por el concepto psicológico disonancia cognitiva. Se refiere al autoengaño al que se somete la gente para realizar acciones que por una parte les desagradan, pero que por otra desean hacer. En la década de 1950, el psicólogo León Festinger reunió tres grupos de voluntarios y les puso una tarea muy aburrida.
Terminada la tarea, todos los voluntarios coincidieron en que se habÃan aburrido. A los del primer grupo se les dejó ir, a los del segundo grupo se les dio un dólar a cambio de que convencieran a alguien más de ofrecerse como voluntario para la tarea, y a los del tercer grupo se les pagó 30 dólares por conseguir otro voluntario.
Al cabo de una semana, los del primer y tercer grupo sostuvieron que se habÃan aburrido con la tarea de dÃas atrás, pero los del segundo grupo afirmaron no haberla pasado mal. Festinger postuló que los del segundo grupo habÃan tenido que mentirse a sà mismos para engañar a alguien más y ganarse el dólar. En cambio, los del tercer grupo aceptaron engañar porque ganar 30 dólares lo justificaba
Manipulación de la memoria. En 1974, Elizabeth Loftus y J. Palmer demostraron que la memoria visual es susceptible de ser manipulada a través del lenguaje. Exhibieron el video de un accidente automovilÃstico a 45 personas divididas en cinco grupos de nueve. Al terminarse la proyección, se les pidió a los voluntarios que estimaran la velocidad a la que iban los automóviles.
Para cada uno de los grupos se empleó un sinónimo de impacto: colisión, contacto, golpe, estampe y choque. Quienes escucharon los sinónimos más agresivos, como estampe y choque, tendieron a calcular que la velocidad de los vehÃculos habÃa sido 10 millas por hora superior a quienes escucharon las palabras colisión y contacto.
Una semana después se reunió a los voluntarios y se les pidió que hablaran sobre los vidrios rotos que habÃan resultado del accidente. En realidad, el video no mostraba ningún vidrio roto, pero las personas que anteriormente habÃan sido cuestionadas con palabras como estampe y choque tendieron a describir los vidrios rotos, indicativo de un accidente mucho más grave que el exhibido en la proyección.
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El Universal










