“Nunca nos derroto la derrota, Que no nos derrote la victoria”: Luis H. Álvarez
Cuando Felipe Calderón era el Presidente Nacional del PAN planteaba que había que ganar el gobierno aprovechando la experiencia que durante décadas el Partido había acumulado, hizo el planteamiento de ganar con un previo compromiso con la ética política, que sea el fruto de los ciudadanos formados en valores cívicos, en aquel entonces todavía éramos oposición.
A 15 años de distancia la realidad de nuestro país (ahora como gobierno) es una realidad muy cruenta, una realidad que dibuja profundas desigualdades que marcan la convivencia social, vivimos una época en que por falta de energía o imaginación no hemos sabido sacar de nosotros mismos un principio de renovación, “se ha perdido la capacidad de asombro”.
Lo más dramático del México democrático, es que para muchos mexicanos los partidos y sus integrantes han perdido credibilidad y más que eso.
Pero sin contar los bajos porcentajes de credibilidad en los políticos, la elección de 2012 se dará en un escenario aun peor, pues la ciudadanía ve una izquierda desquebrajada y casi hundida, ve un nuevo PRI en quien nadie cree, “un PRI para quien lo prometido es Deuda”.
En tanto que en Accion Nacional se debe enfrentar con aplomo la muerte de Francisco Blake Mora, la derrota de Luisa María Calderón en Michoacán, la difamación de Panistas expulsados y el mayor de nuestros problemas: la indefinición en nuestro Candidato Presidencial.










