Hace de regios sus cómplices

12/02/2011

Joan Manuel Serrat hizo que sus admiradores vivieran una noche muy intensa, al ofrecer un gran recital en el que no pudieron faltar sus más grandes éxitos que han pasado a la historia.

Joan Manuel Serrat brilla en Monterrey.

El popular cantautor ofreció una de sus más grandes actuaciones la noche de ayer en el Auditorio Banamex, ante una gran cantidad de público que esperaba deleitarse con cada una de sus interpretaciones.

Joan Manuel Serrat deslumbró con su espectacular voz a los regiomontanos que se convirtieron en sus cómplices y fueron testigos de su espectáculo Hijo de la Luz y de la Sombra, que este año está presentando alrededor del mundo, y que ya ha llevado a algunas otras ciudades de la República Mexicana.

En punto de las 21:20 horas, las luces del recinto se apagaron para darle la bienvenida en primera instancia al sexteto de músicos que acompañan al también poeta.

Tras bambalinas presentó lo que sería el primer tema de la noche, “Tres heridas”, con el que anunciaba que sería una gran velada, repleta de bellas poesías vueltas canciones.

Acto seguido, apareció en el escenario entre una fuerte ola de aplausos de sus seguidores que no paraban de alabarlo.

“Qué tal, buenas noches, estamos muy felices de estar en tierras regiomontanas en esta noche fresca, donde quiero que se sienta el calor humano. Los invito a que aplaudan porque eso genera calor y a mí me da satisfacción… Buenas noches y gracias por estar aquí, y bienvenidos al Hijo de la Luz y de la Sombra”, fueron las primeras palabras del artista a modo de saludo.

Ataviado en jeans con camisa azul y saco negro, Serrat se veía cómodo, y cómo no estarlo, si era su noche, en la que sus “amigos”, esos que lo han seguido durante toda su carrera estaban acompañándolo.

Con guitarra en mano, el poeta se dispuso a presentar la segunda melodía de la velada, con la que definitivamente se echó a la bolsa a su público.

“Elegía”, “Nanas de cebolla” o “Menos tu vientre” formaron parte de su basto repertorio musical, con el que el español le rinde un homenaje al poeta Miguel Hernández en el centenario de su natalicio.

Después de una hora de un intenso show, plagado de bellas canciones, de algunas anécdotas y muchos sentimientos a flor de piel, Joan Manuel salió unos minutos del escenario, mientras que sus músicos hicieron gala de sus instrumentos en un gran puente musical, dando tiempo para que el artista retornara al escenario para seguir deleitando a sus admiradores.

“No saben cómo les eché de menos”, dijo entre risas, para continuar con temas como “Princesa” o “Mediterráneo”.

Como era de esperarse, los regiomontanos que acudieron a ver a uno de los más grandes artistas de todos los tiempos, ese que ha sabido llevar muy en alto la poesía y las canciones con sentido, no escatimaron en detalles para él, lanzando todo tipo de piropos, haciéndolo sentir más que halagado.

Tanta fue la euforia de los reunidos en el show, que una señora logró colocarse a la orilla del escenario y burlar la seguridad, para ofrecerle un ramo de rosas, que finalmente tuvo que dejar al borde, para que segundos después de concluir su canción, el cantante lo tomara en sus manos y agradeciera el gesto.

Después de interpretar la melodía de “Tarres”, el cantante hizo reír al público, al platicar una de sus tantas anécdotas.

Durante la noche no pudieron faltar sus éxitos como “Hoy puede ser un gran día” o “Penélope”, que fueron de las más esperadas durante la noche.

Milenio

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