“Ciertamente ante este problema, no corresponde directamente a los pastores de la Iglesia intervenir en la organizaci?n de la vida social y laboral, esta es parte del quehacer de los fieles laicos, buscar siempre el bien com?n y ajustarse al mensaje evang?lico y a la ense?anza de la Iglesia, animar con su compromiso cristiano las realidades, y en ellas, procurar ser testigos y operadores de paz y de justicia”.
Los descubrimientos cient?ficos y sus respectivas aplicaciones tecnol?gicas, las dimensiones planetarias asumidas por las relaciones econ?micas y las nuevas situaciones de progreso en los recursos disponibles y de crisis profunda en lo concerniente a la calidad de la vida, dijo que han contribuido a un cambio radical en el mundo del trabajo, las innovaciones han desencadenado un cambio profundo y radical en la clase obrera, tanto a nivel cuantitativo como cualitativo y cultural.
“Es un hecho palpable que en nuestro Pa?s, y en el entorno que vivimos, en ?ltimas fechas ha crecido el n?mero de trabajadores desempleados, tanto de quienes desempe?aban labores de base, como de personal que hab?a obtenido un empleo ocasional, as? como tambi?n de quienes se auto emplean”. Ante tal realidad, sin embargo, la Iglesia se debe de constituir como una voz ?tica y prof?tica de nuestra sociedad.
El vicario general, abund? que la causa de este desorden social, ahora agravado por el fracaso de la pol?tica econ?mica que se ha implementado, fue se?alada por Juan Pablo II en su viaje a Cuba cuando dijo: “Una forma de neoliberalismo capitalista es la que subordina la persona humana y condiciona el desarrollo de los pueblos a las fuerzas ciegas del mercado.
Neoliberalismo que, Juan Pablo II, tambi?n cuando vino a M?xico, calific? de “pecado social”, pues se basa en una concepci?n economicista del hombre, valorando el lucro y las leyes del mercado, en detrimento de la dignidad y respeto de la persona y del pueblo. Acot? que “la globalizaci?n es dirigida tan s?lo por las leyes del mercado, aplicada seg?n las conveniencias de los m?s poderosos”.
En la doctrina social de la Iglesia, ocupa un lugar importante el derecho a un trabajo digno, por esto ante las altas tasas de desempleo que afectan a muchos trabajadores de nuestro estado, y ante las duras condiciones en que se encuentran no pocos obreros en la industria y en sector agr?cola, es necesario valorar el trabajo como dimensi?n de realizaci?n y de la dignidad de la persona humana.
Es una responsabilidad ?tica de una sociedad organizada promover y apoyar una cultura del trabajo. Es muy a tono el n?mero 2441 del Catecismo de la Iglesia que dice: “Acrecentar el sentido de Dios y el conocimiento de s? mismo constituye la base de todo desarrollo completo de la sociedad humana.
Este multiplica los bienes materiales y los pone al servicio de la persona y de su libertad. Disminuye la miseria y la explotaci?n econ?micas. Hace crecer el respeto de las identidades culturales y la apertura a la trascendencia”, agreg?.
Los descubrimientos cient?ficos y sus respectivas aplicaciones tecnol?gicas, las dimensiones planetarias asumidas por las relaciones econ?micas y las nuevas situaciones de progreso en los recursos disponibles y de crisis profunda en lo concerniente a la calidad de la vida, dijo que han contribuido a un cambio radical en el mundo del trabajo, las innovaciones han desencadenado un cambio profundo y radical en la clase obrera, tanto a nivel cuantitativo como cualitativo y cultural.
“Es un hecho palpable que en nuestro Pa?s, y en el entorno que vivimos, en ?ltimas fechas ha crecido el n?mero de trabajadores desempleados, tanto de quienes desempe?aban labores de base, como de personal que hab?a obtenido un empleo ocasional, as? como tambi?n de quienes se auto emplean”. Ante tal realidad, sin embargo, la Iglesia se debe de constituir como una voz ?tica y prof?tica de nuestra sociedad.
El vicario general, abund? que la causa de este desorden social, ahora agravado por el fracaso de la pol?tica econ?mica que se ha implementado, fue se?alada por Juan Pablo II en su viaje a Cuba cuando dijo: “Una forma de neoliberalismo capitalista es la que subordina la persona humana y condiciona el desarrollo de los pueblos a las fuerzas ciegas del mercado.
Neoliberalismo que, Juan Pablo II, tambi?n cuando vino a M?xico, calific? de “pecado social”, pues se basa en una concepci?n economicista del hombre, valorando el lucro y las leyes del mercado, en detrimento de la dignidad y respeto de la persona y del pueblo. Acot? que “la globalizaci?n es dirigida tan s?lo por las leyes del mercado, aplicada seg?n las conveniencias de los m?s poderosos”.
En la doctrina social de la Iglesia, ocupa un lugar importante el derecho a un trabajo digno, por esto ante las altas tasas de desempleo que afectan a muchos trabajadores de nuestro estado, y ante las duras condiciones en que se encuentran no pocos obreros en la industria y en sector agr?cola, es necesario valorar el trabajo como dimensi?n de realizaci?n y de la dignidad de la persona humana.
Es una responsabilidad ?tica de una sociedad organizada promover y apoyar una cultura del trabajo. Es muy a tono el n?mero 2441 del Catecismo de la Iglesia que dice: “Acrecentar el sentido de Dios y el conocimiento de s? mismo constituye la base de todo desarrollo completo de la sociedad humana.
Este multiplica los bienes materiales y los pone al servicio de la persona y de su libertad. Disminuye la miseria y la explotaci?n econ?micas. Hace crecer el respeto de las identidades culturales y la apertura a la trascendencia”, agreg?.
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