¿Puede haber lealtad en la polÃtica? Muchos meditan que sà y muchos razonan que no. Y es que la conducta del polÃtico es ajena al tradicional concepto de moral que guÃa por los senderos de la bondad a quienes al margen del quehacer de los hombres de Estado, pulsan el tiempo en otras actividades incompatibles con las sinuosas prácticas en las que el azar o la fortuna convierten al hombre en feliz o desdichado.
Los filósofos, preocupados por encontrar el fundamento que sirviese de base a la acción moral, pensaron haberlo encontrado en la lealtad, como principio ético al que también dieron el nombre de fidelidad, que abarca todas las virtudes comunes, convertidas en activa conducta ejercitada, como dice Unamuno en su novela Paz en la guerra, en la “lealtad por la lealtad mismaâ€.
La lealtad como la fidelidad no pretende premios o recompensas. Es compromiso con uno mismo. Es convicción. Es juramento inefable. Identidad con una creencia, con una ideologÃa. Como expresa Maurice Nédoncelle (De la fidelité) es la fidelidad, esencialmente fidelidad a una fe, o fidelidad a un valor, o fidelidad a los seres o “valores vivientesâ€.
Adolfo Gilly en su exaltado elogio a la lealtad del general Felipe Ãngeles a Madero, nos menciona en primer término que el 19 de febrero de 1913 un golpe militar intentó derribar al presidente legal y legÃtimo Francisco I. Madero. Los cadetes del Colegio Militar apoyaron al presidente Madero en su marcha desde el Castillo de Chapultepec hasta palacio nacional.
Los sublevados al mando de Félix DÃaz se atrincheraron en la plaza fuerte de la Ciudadela. Bernardo Reyes habÃa muerto en los primeros enfrentamientos.
Madero nombró jefe de las fuerzas leales a su gobierno al general Victoriano Huerta, jefe militar que conspiraba contra aquél, en sórdida guerra de intrigas interiores en que vivÃa el Ejército Federal y de las que era participante activo el embajador de Estados Unidos, Henry Lane Wilson.  La historia nos recuerda, la entrada, el 10 de febrero, a la ciudad de México, de Madero acompañado del general Felipe Ãngeles. Madero ordenó al general Ãngel GarcÃa Peña, ministro de Guerra, tomar el mando de las tropas leales y designar a Felipe Ãngeles, hombre de toda su confianza, jefe de su Estado Mayor a cargo de las operaciones.
Esta orden no fue cumplida por GarcÃa Peña. El mando quedó a cargo de Victoriano Huerta, con los resultados que ya todos sabemos: los asesinatos de Madero y de Pino Suárez, vÃctimas de la traición de Huerta. El general Ãngeles fue enviado al exilio en Francia; regresa para sumarse al Ejército Constitucionalista y al núcleo maderista dentro de la revolución.
Unos años y muchas batallas después, en noviembre de 1919 el general Gabriel Gavira presidió el Consejo de Guerra Carrancista que condenó a muerte al general Felipe Ãngeles por haberse sumado éste, a finales de 1918, a las fuerzas de Pancho Villa.
En su defensa ante el tribunal, Ãngeles persistió en declararse partidario y amigo de Francisco I Madero. Años más tarde el mismo general Gavira anotaba en sus memorias que, cuando el golpe de febrero de 1913, mientras todos los altos mandos federales conspiraban contra el presidente Madero, el general Ãngeles se habÃa mantenido leal a éste.
“Si el 9 de febrero ha sido declarado DÃa de la Lealtad por la marcha de los cadetes del Colegio Militar en apoyo al presidente Madero, con mayor razón debe recordarse ese dÃa al general Felipe Ãngeles, a quien el presidente acudió en la hora en que sus generales lo abandonaban y con quien compartió en la prisión de Palacio Nacional las últimas horas de su vida antes de ser asesinadoâ€.
Horacio en el exilio, lejos de su patria, agobiado por la ausencia de sus seres queridos clama: “Mientras estés bien, tendrás muchos amigos / cuando los tiempos te sean adversos estarás sóloâ€.
César, en los estertores de la muerte, increpa a Brutus: ¿Tú también hijo mÃo?… Al pie del árbol del que de una de sus ramas, pende el cadáver de Judas, mecido por el viento, los centuriones encuentran regadas en el césped las treinta monedas de la traición.
Mi pregunta es: Hay ¿Lealtad en la polÃtica?… Jóvenes Volver A Pensar.  iniuriam facilius facias quam feras
“Es más fácil cometer una injuria que soportarlaâ€.
Tomas Bermúdez Izaguirre
Correo electrónico:tomymx@hotmail.com











Lealtad, si existe, pero no en politica, en politica en lugar de lealtad existen intereses y conveniencias, lo dijo maximiliano silerio, las lealtades no son eternas, y bueno, entre seres humanos eso no es extraño, vean a los petistas, a los perredistas, yo creo que el guero aispuro no traiciono al pri, simple y sencillamente porque renunciuo publicamente al partido en el que militaba, asi de simple, asi que traicion seria que aun militando en el pri, se condujera con actitudes o conductas encubiertas en favor de otras fuerzas politicas, lo cual no hizo, asi que bueno, creo que le asiste derecho legitimo de aspirar a ser gobernador, una pregunta, sera traidor todo aquel ciudadano que en el momento de emitir su sufragio, en diferentes elecciones y ocaciones a votado por un partido y luego por otro diferente? no creo asi sea, lealtad a la familia, a las instituciones democraticas, ! los partidos no son democraticos! por sobre todo a mi pais, eso seria lealtad, lealtad a un partido politico como los que existen? no.