Karol Martínez ejemplo de insensatez y falta de inteligencia

14/03/2015

La falta de inteligencia y la nula formación cívica y social del Subsecretario de Desarrollo Social Karol Wojtyla Martínez Hernández casi pone en peligro la integridad policía del informe de gobierno de Jorge Herrera Caldera.

En el trascurso del día muchos duranguenses mostraron su indignidad y molestia por el comentario que hizo el ex regidor priista Karol Martínez al mostrar una foto en su facebook que aludía a las partes sexuales de la mujer acompañado de la frase: “hay dos tipos de morras…” .

Paralelamente de hacerse viral en las redes sociales hubo muchas manifestaciones contra la expresión misógina y ofensiva que exigían la destitución del funcionario estatal de segundo nivel.

El asunto tuvo un impacto político alto, pues mañana es el informe de gobierno estatal. La reacción de los operadores políticos no tardo en caer.

Luego de la indignación mostrada en las redes, esa misma tarde la Secretaria de Desarrollo Social del gobierno de estado, a través de un comunicado oficial, anunció que Karol Wojtyla Martínez Hernández presentó su renuncia con carácter irrevocable y “el secretario de esta dependencia, Arturo Yañez Cuellar, informó que la renuncia fue aceptada al subsecretario”.

Este episodio es el resultado de poner en cargos públicos a gente incompetente que carece de todo sentido social y moral. Fueron sus relaciones políticas quienes lo llevaron a Karol Wojtyla Martínez a ser regidor y luego subsecretario, y no su capacidad, su trabajo o sentido humano.

Las relaciones tejidas por su papá Alfredo Martínez, que fue elegido diputado siendo priista y luego se pasó al Partido Verde para crear fracción parlamentaria, las que lo acercaron a la burbuja política y gubernamental. Su padre también fue señalado cuando era funcionario de la secretaria de educación de construir su casa ubicada en el fraccionamiento Santa Teresa con dinero y trabajadores de la misma secretaria. ¿Qué podíamos esperar de la formación y educación de su hijo?

Los señores Martínez, tanto el diputado local como el exsecretario, se hacen fama de religiosos, de ahí el nombre del malogrado funcionario. ¿Qué pasaría si no lo fueran?

La indignación y enojo de los ciudadanos se desborda cuando se exhibe la incapacidad y falta de todo sentido humano de los funcionarios corruptos.

Muchas de las faltas y errores que comenten los funcionarios son el resultado de su carente vocación de servicio. Se deben tomar las medidas necesarias para limpiar a los órganos del estado de gente falto de inteligencia, sentido social y capacidad profesional.

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