La Corona española y nosotros

“¡Viva la religión!, ¡viva nuestra madre santísima de Guadalupe!, ¡viva Fernando VII!, ¡viva la América y muera el mal gobierno!” Miguel Hidalgo y Costilla el iniciador de la Independencia les dirigió una arenga en el que los convocó a alzarse en armas contra las autoridades españolas, dado que habían abdicado a favor de los franceses. Por un lado para salirse de la opresión de las cortes de Cadiz y ser el designado por la clase criolla de la Nueva España, y liberarse del yugo peninsular. Sin embargo, este-mi país que alguna vez fue súbdito de estos enigmáticos personajes, que en su momento histórico eran la elite de todas la jerarquías universales, retornan como fantasmagóricos personajes del medioevo al mundano realismo de la España contemporánea, con la Abdicación de SM Juan Carlos, con la aparente estigma de ilegitimidad de la Corona española. Pues fue designado en noviembre de 1975 como sucesor del jefe de Estado a dos días de la muerte de Francisco Franco, “el Generalísimo”, Juan Carlos de Borbón llegó como parte de un arreglo con legalidad dudosa y legitimidad inexistente. El fallido intento de golpe de Estado en febrero de 1981 le dio la oportunidad de oro a Juan Carlos para convertirse en un símbolo de unidad y no sólo en una herencia del franquismo. A partir de ese episodio, el Rey se convirtió en un activo de la difícil y dura transición a la democracia española. Este proceso se construyó sin una investigación sobre los excesos del franquismo durante y después de la Guerra Civil. Los peninsulares decidieron mirar hacia delante, sin curar lo incurable, las heridas de la Republica. Y mas aun, en la actualidad ¡con los bolsillos vacíos! y enarbolando un nuevo pretexto para salir de la catastrófica recesión económica, cruzada por un desempleo galopante, una salida masiva de jóvenes españoles en búsqueda de presente y de futuro laboral a otras naciones europeas y Americanas, la crisis económica se ha convertido en el verdadero sisma del régimen bipartidista español. Y aunado a que esta monarquía también esta contaminada por el terrible jinete de la Apocalipsis, llamado hoy: La Corrupción de la Clase Política Dominante real o plebeya como le quiera llamar, y lógicamente la “vox populis” han invadido las marchas gritando consignas como ‘Los Borbones, a los tiburones’, ‘España mañana será Republicana’, ‘Abolición de la monarquía’, ‘Ni Borbones ni capitalismo’, ‘Felipe también a la cola del INEM’, ‘Felipe querido, nadie te ha elegido’, ‘No hay dos sin tres, República otra vez’, ‘Los Borbones, a las elecciones’, ‘Transición real sin Rey’ se han mezclado con banderas ‘tricolor’, del PSOE, de las Juventudes Comunistas, de la CNT o de las distintas comunidades autónomas. Así, por un lado se han escuchado cánticos como “Galiza mañá, República será’; ‘Fóra, fóra, fóra, a bandeira española”; “Galegos somos, galegos seremos, por españois nunca pasaremos”; mientras que por otro sector se cantaba: “Sí, sí, sí, queremos decidir” o “Referéndum xa, queremos votar”. Pero en lo personal quiero a España, al Pais Vasco y a Galicia, pero por ese afecto personal no hablare mal del Rey que se va, aunque halla muchos argumentos para que se le critique, pero como siempre he pregonando la esperanza en la juventud y esperemos que el Principe Asturias traiga vientos de renovación y evite la terrible epidemia de los separatismos y que quede la España Eterna. “Suspice, etiam si decidunt, magna conantes” Admira, incluso si caen, a los emprenden grandes iniciativas.

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