La intérprete Eugenia León sufre al cantar

13/07/2015

La cantante confiesa en ‘Entre Mujeres, La Entrevista’ que desde hace tiempo tiene ataques de pánico al subir al escenario

Eugenia León, una de las voces más respetadas de la escena musical contemporánea de México, visitó las instalaciones de Excélsior TV para hablar de su vida y trayectoria en el programa Entre Mujeres, La Entrevista, conducido por Fabiola Guarneros, Paola Virrueta, Yazmin Jalil y Jessica Pacheco.

La cantante, quien estudió en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) Campus Naucalpan, dijo que desde niña sus mayores placeres eran el canto y el baile. Recordó que fueron sus hermanas quienes la inspiraron, pues cantaban en el coro de la escuela y en las fiestas de la familia, lo cual era una tradición.

Eugenia creció en Tlalnepantla, Estado de México, bajo una educación provinciana en la que su padre tomaba las decisiones. Para ella, él eligió que estudiara para secretaria bilingüe, lo cual sólo hizo un año y se dio cuenta del error que había cometido. Su madre entonces la consideraba “tonta” y “burra”, lo cual la alentó a separarse de sus padres antes de los 20 años.

“Yo era a la que callaban por desafinada. Tenía la duda de si tenía el talento de mis hermanas, pero aspiraba a hacer lo que ellas. Cuando crecimos, la situación en mí se complicó. Hay padres que no aceptan que los hijos se hagan mayores y crean un diálogo distinto con hijas e hijos, sobre todo con quienes quieren estudiar. Para mi papá era la imposición. Eran los años 60 y 70. Hoy, las cosas han cambiado mucho.”

En Busca de su vocación

“Como secretaria bilingüe era pésima, no servía para eso. Sin embargo, antes de descubrir que yo era cantante, sabía que tenía que hacer un esfuerzo especial para encontrar el camino que estaba buscando. Dije: ‘no soy la tonta que dice mi mamá’. Te entra el amor propio. Así que hice mi examen solita para entrar al CCH, sin apoyo de ellos ni nadie. Me preparé, lo pasé y le avisé a mi mamá que estaba ahí”, dijo.

En su etapa de preparatoria, su sensibilidad se agudizó con la música. León escuchaba a Mercedes Sosa y lloraba sin comprenderlo del todo. El movimiento de 1968 lo había vivido de lejos ella y sus hermanas, pero tales hechos, así como el movimiento sexual, la equidad de la mujer y el pensamiento crítico, estaban en la memoria colectiva y entonces se dio cuenta que su generación había tomado conciencia y se comunicaban de manera distinta con los profesores.. En ese periodo encontró su vocación.

Eugenia León vivió en una familia en la que su padre era la cabeza y no había discusión al respecto. Hubo golpes hacia sus hermanas y hacia ella; él, quien había sido golpeado por su madre, no tenía una buena relación con su esposa y esta última cargaba con las ideas de que una mujer divorciada o sin casarse o soltera no tenía valía alguna. Tal información fue gestada a sus hijas, pero la música, la educación y abrir los oídos a otras culturas cambiaron la concepción de la ahora cantante.

“No hay una familia que no tenga una cicatriz, una herida, que no seamos disfuncionales. Cuando decidimos estudiar en el CCH mi mamá se paralizó. Simplemente no nos apoyó en nada, estaba muy asustada, pero nosotras, ya desde antes habíamos descubierto a The Beatles y a Janis Joplin, quien había sido señalada en su sociedad por ser una mujer diferente, la trataron como ‘loca desquiciada’, sus compañeros de la escuela le habían hecho bullying toda la vida y de repente triunfó. Regresó a devolverles el insulto a toda su comunidad. A nosotras, que no sabíamos nada de inglés, nos fascinó su personalidad.

“Nos encerrábamos y poníamos la música a todo lo que daba cuando papá estaba de viaje y bailábamos, nos jalábamos el cabello y terminábamos sudando, con una sonrisa, y salíamos a merendar con mi mamá. Sacábamos toda nuestra frustración porque nos sentíamos solas, nadie nos escuchaba”, siguió en su relato la ganadora en 1985 del primer lugar del Festival OTI en Sevilla, España, con el tema El fandango aquí, de Marcial Alejandro, que lanzó su voz a la fama.

La decisión de salir de casa estaba tomada: después de una huelga escolar y tras la formación de un primer grupo musical, León descubrió que lo que quería hacer era cantar.

“¡Soy cantante! Formamos el grupo Víctor Jara, que fue este cantante que murió durante el golpe de Estado en Chile. Encontramos un ideal, algo de donde sostenernos y decir que tenía sentido nuestra vida. Pensamos que lo que está alrededor se estaba quedando atrás, porque íbamos sobre un ideal de estudiar, de formarnos, de ser alguien, algo que tristemente nuestros papás no entendían.”

FORMACIÓN CULTURAL Y POLÍTICA

Tomar conciencia fue lo primero que hizo que Eugenia León se descubriera como cantante. Formó parte de una generación que se cuestionó desde la forma en que se comunicaban hombres y hombres hasta lo disfuncional de las familias tradicionales; cómo la autoridad se vuelve autoritarismo. Tales preguntas fueron “una gota de luz” que resplandeció cuando alguien les hizo un comentario fugaz: “Las hermanas León cantan muy bonito”, tras interpretar juntas un tema de la compositora y cantante estadunidense Carole King.

“Ahí dije: ‘¡Eureka, ya sé que soy, soy cantante!’. De ahí no me moví nunca más, mi hermana que estuvo en ese grupo por más de seis años trabajando, en los últimos dos ya se había hecho profesional, comenzábamos a hacer giras, de repente, algunos dijeron que ya no querían seguir en la música, salvo uno que se descubrió como homosexual y se dedicó al rock”, recordó.

El grupo estaba en una crisis y fue entonces cuando ella se integró a un partido político. No tenía trabajo, ni hogar, así que vivió tres meses en casa de su hermana y del pintor Mario Orozco Rivera (1930-1998), quien era militante del Partido Comunista Mexicano. Fue ahí donde conoció a figuras de la literatura como Jaime Sabines, Juan de la Cabada y Alfredo Zitarrosa, Manuel Suárez, quien fue constructor y dueño del Hotel de México hoy llamado WTC. A tal alojamiento llegó Valentín Campa, figura del comunismo mexicano, y el líder de izquierda Arnoldo Martínez Verdugo, entre muchos más.

“Fui la recepcionista del Comité Central del Partido Comunista y mi hermana secretaria de Arnoldo Martínez Verdugo, que en ese momento era el secretario general. Naturalmente nos afiliaron al Partido Comunista, no tanto porque quisiéramos ser activistas de ese partido. Estábamos muy chavalas, inexpertas. Fue muy útil porque conocimos gente muy importante, el grupo estaba muy endeble y yo no sabía cantar.

“Conocimos a músicos, editores y armamos la célula, Lenin se llamaba. Empezaban las discusiones de tipo teórico. No todos me tenían respeto porque no podía tomar atención de pláticas tan abstractas, se oía a política, no entendía nada, me dormía, pero cuando decían ‘vamos a ir a pegar carteles’, iba, o cuando decían ‘tienen que cantar los del grupo porque va a haber un mitin’, aunque no era tanto lo mío, sí era el pretexto para que se juntara la gente, aunque tenía la aspiración, cuando me metí a la música, de los conciertos y los teatros, no de los mítines. Quería ser una cantante que expresara lo más grande de México e investigué lo que veía que hacían los folcloristas.”

EL INICIO

Tras esta experiencia política, Eugenia León y el grupo anunciaron su deseo por convertirse en músicos profesionales y estudiar para ello. El Festival Mundial de la Juventud en Cuba era el más cercano, así que ése fue su primer objetivo, porque ya estaban inscritos exponentes como Amparo Ochoa, Gabino Palomares y los folcloristas.

“Pedimos al comité central del partido que nos tomara en cuenta y nos preguntaron cuántos mítines habíamos hecho para merecer tal festival. Nuestro argumento era que tomaran en cuenta la calidad musical que logramos siendo un cuarteto tan joven, porque al final íbamos a cantar y no como líderes políticos: ‘Somos músicos, somos cantantes’. Estuvo dura la votación y entramos con calzador al festival que fue otra experiencia importante. Una de las cosas con las que he batallado desde ese tiempo hasta unos años atrás es tener ataques de terror escénico, de pánico. Comienzas a sentir que te vas a desmayar, que te está pasando algo y que no vas a poder.

“Recuerdo que una vez me desmayé estando es Checos-lovaquia en un festival y el grupo ya llevaba años, Respiré mal y me desvanecí, me sostuvieron los músicos. También me pasó en la OTI, varios años. Batallé y lloré. ¿Cómo es que lo que más me gusta es lo que más sufro?”, dijo.

Siguió trabajando en el partido a su regreso de Cuba y los fines de semana tomó otro empleo, el de bailarina del Circo Atayde Hermanos. A la par estudiaba música. Al final, el partido los corrió tras la decisión de dedicarse de lleno a la música.

“Fue lo mejor que me pudo haber pasado, porque un artista debe ser libre de cualquier consigna política. Tú debes tener tu ideología, tus lineamientos éticos, morales, ideológicos, políticos sobre los que te vas a mover, pero un artista es para el pueblo.

“Decidí volverme independiente, construirme como cantante a pesar de que en la escuela música, el maestro de canto de ópera nunca quiso presentarse, tome todas las materias tres años. Nunca tuve profesor de canto porque le daba vergüenza, porque además veían que hacia música popular y en ese tiempo los puristas no permitían que una plebeya lo hiciera”, señaló.

VOZ INDEPENDIENTE

Eugenia León confesó que no sabía cantar, que no nació con una voz prodigio de la naturaleza, sino con una insegura “de chisguete”.

“Me sentía insegura, fea por el color de mi piel, porque así me hacían sentir, y por no cantar bien, porque me decían que era desafinada. Todo lo que estaba fuera de mi casa era salir del paraíso y estar en el infierno. Me comprobé poco a poco y no soy valiente, sino aventada. Eso me ayudó a comprobar las mentiras que me había contado la sociedad, la vida, los ámbitos familiares y sociales en los que había crecido para darme cuenta que el ser independiente no pasaba nada. Que una mujer podía ser tan decente como la más decente que viviera encerrada en su casa”, detalló León en la segunda emisión de la entrevista, que fue dividida en dos programas.

En realidad fue a los 17 años cuando León comenzó a cantar y estuvo ocho años en grupos sin aún ser solista. Se casó a los 20 años con un integrante del grupo un año menor que ella; sin embargo, quien aportaba económicamente al matrimonio era ella.

“Conocí a ciertos compositores de mi generación como Marcial Alejandro que también tenía el conflicto de hacer folclor y tomar la canción mexicana junto con la canción contemporánea y entonces ahí dije ‘voy a hacer un disco, yo solita’. Le pedí 15 mil pesos a un amigo y con eso empecé a hacer un disco con un muchacho que se había unido al grupo que después se convirtió en mi segunda pareja.

“Con el primer grupo, la primera canción que canté en solitario se llamó Si se calla el cantor; ya sin él Así te quiero, del disco Eugenia León, que habla de una madre que le canta a su hijo que está preso”, explicó.

El disco fue grabado en 1982 y el cantautor Óscar Chávez, quien era director artístico de Polygram, lo tomó entre sus responsabilidades. De ahí siguió el álbum Luz, en 1984, que sacaron del mercado en tres meses.

“Fueron años muy lindos de una gran creatividad, pero de mucho conflicto con la disquera porque no entendían nada lo que tocábamos ni cantábamos.”

Sin embargo, crearon un público propio al continuar ofreciendo conciertos y giras por la República Mexicana. Corría el año de 1985.

“La gente empezó a escuchar algo diferente. Se hacían conciertos en El Ágora -que creo que ya no existe- una librería, se llamaban Cuando las mujeres cantan. Ahí nos presentaron la opción a Jaime López, Marcial Alejandro y a mí de participar en la OTI. No éramos músicos que salían en televisión, pero entramos y empezamos a ganar y a hacer olas. En la final, porque ya no tenía qué ponerme, estaba bien bruja, Lola Beltrán se ofreció a ser mi madrina de vestido. Había gritos y sombrerazos porque quienes nos conocían decían ‘ya se vendieron, traidores a la Revolución’ y los otros se preguntaban ‘¿quiénes son estos fuereños?’. Nos fuimos a Sevilla y Raúl Velasco fue mucho más gentil, ya aceptó, no le quedó de otra y nos invitó a cenar.

“Y que salgo y que gano. Me odiaron y no es lindo entrar en un ambiente que no conoces de esa manera porque me gané muchas antipatías que hasta hoy todavía padezco, pero también un público que creció para mí, que me descubrió, que me quiere mucho y que sigue siendo mi público fiel. Se vino el terremoto, regresamos a México y muchos me decían que, tras perder a su familia o su casa, me habían visto cantar y ganar por todos. Eso vale por toda la controversia, porque cuando el país se sentía tan lastimado, había una mexicana cantándole a la fiesta, porque de eso se trata la canción, está dedicada a la fiesta de La Candelaria, a Tlacotalpan, para recordarle a los mexicanos que, a pesar de nuestras tragedias, seguimos adelante y la gente sigue trabajando, cantando y disfrutando la vida. Tenemos esa dualidad muy particular los mexicanos, entre la tragedia y la fiesta”, relató.

Fue entonces cuando El fandango aquí se hizo un himno y León, tras diferentes materiales, continuó con el disco Fuego con fuego y la canción Cosa de dos para después recuperar a su selecto público y su identidad musical más allá de cientos de reflectores.

PARA SABER

En 1998, el gobierno de Veracruz le entregó la medalla Agustín Lara, en reconocimiento a sus interpretaciones del compositor veracruzano.

TRIUNFADORA

En 1985, un día antes del terremoto del 19 de septiembre, en México, Eugenia ganó el primer lugar del prestigioso Festival OTI en Sevilla, España, con el tema El fandango aquí, de Marcial Alejandro.

DE LA CANTANTE

Eugenia León

Nació en Tlalnepantla de Baz, Estado de México.

Estudios: Colegio de Ciencias y Humanidades de Naucalpan y la Escuela Nacional de Música de la UNAM.

Ha grabado más de 25 álbumes y compilaciones, en más de 30 años de trayectoria.

Empezó a cantar a los 17 años y estuvo ocho en grupos antes de convertirse en solista.

Fundó el grupo Víctor Jara junto a su hermana, que tocaba música folclórica y después ingresó al grupo Sanampay.

En 2011 participó en la inauguración de los Juegos Panamericanos de Guadalajara.

Ha llevado su voz a China, Egipto, Marruecos, España, Colombia, Chile, Nueva York, Washington, Los Ángeles y Houston, Estados Unidos, entre otros.

En 2003 fue conductora del programa televisivo Acústico, transmitido por Canal 22, en el que entrevistó a estrellas de la música como Rosario, Pablo Milanés, Marco Antonio Muñiz, Lila Downs, Sin Bandera, Armando Manzanero, Los de Abajo, Ramón Vargas y Guadalupe Pineda, entre otros.

Excélsior

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