Los participantes en una reunión en Estambul llegaron a un acuerdo sobre las 120 personas que integrarían el Consejo, al menos dos muertos en Homs
Las principales figuras de la oposición siria, alentadas por el apoyo internacional a su causa, se han reunido hoy en Estambul para designar un consejo que podría ayudar en una transición del poder si el presidente Bachar al Asad es derrocado.
A diferencia de las conferencias anteriores llevadas a cabo por la oposición, que estuvieron marcadas por las divisiones entre islamistas y liberales, los participantes dijeron que había un amplio acuerdo sobre los nombres de las 120 personas que integrarían el consejo.
El consejo conversará con los disidentes en el exilio y con activistas en terreno, dijeron figuras de la oposición. “Será una voz creíble para la revolución democrática”, dijo Wael Merza, un político sirio que jugó un papel importante en la preparación de la lista de nominados. “Tenemos que tener una hoja de ruta para lograr la transición y la unidad entre la oposición”, agregó.
Los gobiernos occidentales, que han aumentado las sanciones a Asad en reacción a la represión impuesta por el mandatario contra los manifestantes, han expresado en privado su frustración por la falta de unidad entre la oposición.
En una reunión con activistas sirios anti Asad celebrada este mes en Washington, la secretaria de Estado estadunidense, Hillary Clinton, los animó a trabajar hacia una “visión unificada” de Siria.
La presión sobre Asad aumentó esta semana, cuando Estados Unidos y sus aliados europeos instaron al presidente de 45 años, quien heredó el poder de su padre en 2000, a dejar el gobierno.
Estados Unidos impuso el jueves un embargo de petróleo a Siria. En tanto, Gran Bretaña sostuvo que aún no ha tomado una decisión sobre si apoyar o no una propuesta de sanciones de la Unión Europea respecto al petróleo sirio, la principal fuente de ingresos para la familia gobernante y sus aliados.
El levantamiento en Siria ha ayudado a resucitar a una oposición diezmada por 41 años de gobierno de la familia Asad. También ha estimulado a los disidentes exiliados a financiar la revuelta y a coordinar en terreno con los organizadores locales las protestas a favor de la democracia
De otra parte, al menos dos personas murieron y ocho resultaron heridas en la provincia de Homs, en el centro de Siria, por disparos de las fuerzas de seguridad, informó hoy el Observatorio sirio de Derechos Humanos.
Entre las muertes, registradas en la zona de Roston, se encuentra la de un activista que organizaba las manifestaciones con las que los opositores reclaman al presidente sirio, Bachar al Asad, que deje el poder.
Sin embargo, el grupo opositor Comités de Coordinación Local elevó la cifra de fallecidos en esa localidad a siete, después de que los tanques del ejército bombardearan varias casas, aunque todavía se desconocen las circunstancias exactas del suceso.
La presencia militar se reforzó hoy en barrios como los de Baba Amro, Al Inshaat y Al Jaledia, en la misma ciudad de Homs, donde se escucharon incesantes disparos y explosiones, por lo que las tiendas permanecieron cerradas.
Hasta allí llegaron también los tanques y camiones para trasladar a las fuerzas del régimen. Un activista de los Comités, Hozam Ibrahim, explicó a Efe en conversación telefónica que el Ejército nunca se ha retirado de las ciudades pequeñas, sino que suele dejar una reducida parte de las tropas, que luego pueden pedir refuerzos.
Según Ibrahim, los puestos de control y las fuerzas de seguridad continúan presentes en la zona, donde las comunicaciones y el servicio eléctrico han sido cortados como medida de castigo a la población. El ejército se ha desplegado en Elheraq, una localidad en la provincia meridional de Derá, donde también se escuchan disparos.
En el barrio de Al Raml, bombardeado hace unos días por mar y tierra, los miembros de seguridad intentan limpiar los restos de los ataques en el campo de refugiados palestinos ubicado en la zona, antes de que la agencia de las Naciones Unidas lo visite, al tiempo que los activistas alertan del regreso de las tropas al lugar.
Estos nuevos movimientos del ejército sirio se producen después de que ayer los manifestantes volvieran a salir a las calles de forma multitudinaria, a pesar del amplio despliegue de las fuerzas del orden.
Los choques entre ambas partes dejaron decenas de muertos, la mayoría en Derá, que se suman a los 1,859 civiles y 422 miembros de seguridad que han perdido la vida desde el inicio de las protestas en marzo pasado, según cifras del Observatorio de Derechos Humanos.
Los opositores piden la salida de Bachar al Asad, quien, a pesar de anunciar el final de las operaciones contra civiles, sigue reprimiéndolos con extrema violencia, mientras la comunidad internacional pide en vano que detenga las acciones.
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