Muy pocas como ellas. Dejaron atrás el miedo que traían atravesado en el estómago y decidieron no callar, y emprender una lucha para recuperar a sus hijos, levantados (secuestrados) el pasado 14 de abril durante una balacera entre dos grupos de narcotraficantes, que duró más de 20 minutos, según autoridades.
Desde este puerto, cuyos habitantes rehusan tener que convivir con las expresiones más cruentas del crimen organizado: las ejecuciones -ensabanados o decapitados-, los narco mensajes en sus víctimas y los levantones, este grupo de mujeres lanza un llamado a todas las madres de familia de México con hijos llevados a la fuerza por grupos de sicarios, y dejar atrás el silencio.
\”Yo, a toda madre de familia, la convoco a que ponga su mano en el corazón y se acuerden que si su hijo es inocente, ¿por qué tenemos que estar ocultando su desaparición\”, expresa doña María del Carmen Martínez Martínez, cuyo hijo, Carlos Ruiz Martínez, \”desapareció\” en la balacera registrada en la carretera federal Veracruz-Santa Fe.
A Isabel Rocha Ríos, también le levantaron a su hijo Javier Alejandro Marce Rocha aquel día. Habla así de la necesidad de que las madres de familia en condiciones semejantes a las de ella, denuncien los hechos para evitar que más inocentes caigan.
La odisea de ambas mujeres inició el 14 de abril pasado, cuando integrantes de Los Zetas -brazo armado del cártel de El Golfo- y de Gente Nueva se enfrentan a balazos en la carretera federal Veracruz-Santa Fe. Se asegura que ese día, varios automovilistas quedaron atrapados en la refriega y desaparecieron del lugar.
La lista incluyó a Carlos Ruiz Martínez, Javier Alejandro Marce, José Eligio Díaz Jiménez, Daniel Limón Marín Limón, Juan Chacón Díaz y un niño de tres años, quien unos días después fue abandonado con vida en un centro comercial.
De acuerdo con familiares de las personas enumeradas, aquéllos iban en varios de los vehículos que aparecieron abandonados en el lugar de la balacera. Desde entonces, desconocen el paradero de sus parientes e ignoran si se los llevaron Los Zetas, Gente Nueva o las corporaciones policiacas que investigaron el hecho, pero éstas afirman no tener registro de sus detenciones.
Ese sábado, en una camioneta Ford Lobo negra viajaban los amigos Carlos Ruiz Martínez y Javier Alejandro Marce.
A las madres de ambos, luego se les unió Irene Limón Pérez -ausente en la entrevista-, quien está presente en toda manifestación pública para exigir que le regresen a su hijo Daniel Marín Limón, de quien nada se sabe tras aquella balacera.
Las tres madres de familia buscaron a sus hijos en instancias federales o estatales como las procuradurías General de la República (PGR), la General de Justicia de Veracruz, Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) y Servicios Médicos Forenses, sin resultado alguno.
Se reunieron con el gobernador de Veracruz, Fidel Herrera, quien les prometió investigar.
Empero, ante la falta de respuestas, iniciaron sus propias indagatorias y comenzaron a visitar lugares donde podrían estar sus hijos.
María del Carmen Martínez e Isabel Rocha descubrieron que tras la desaparición de sus hijos, fueron adquiridos varios objetos con las tarjetas de crédito de ellos. Los días 17 y 23 de abril quedaron registradas compras de aparatos electrodomésticos -estufas y televisores- en tiendas departamentales del municipio de Córdoba, zona centro de Veracruz.
Ellas consiguieron los contra recibos de lo adquirido, pero no han podido obtener los videos de esas tiendas. Además, contactaron a presuntos testigos de la balacera, quienes les aseguraron que \”uniformados\” habían sacado a la fuerza a sus hijos.
\”Nuestros hijos son inocentes, no es justo que estén retenidos por algo de lo que no son culpables\”, dice Isabel Rocha.
Voceros de la Procuraduría de Justicia estatal informaron que las investigaciones son de competencia federal, ya que la PGR atrajo los casos.
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