Author Fecha 18/05/2012

Alo largo de mi vida como medico, hemos defendido el Humanismo como base principal del ejercicio de la medicina, afirmación en la que coinciden todos aquellos condiscípulos que estiman altamente su profesión y ponen todo su esfuerzo en dignificarla ante los ataques que la evolución misma del mundo actual le imponen, el Maestro me dijo y lo escribió: “El humanismo no es un lujo ni un refinamiento de intelectuales que tiene tiempo de derrochar en frivolidades, disfrazadas de satisfacciones espirituales; el humanismo significa cultura, compresión del hombre, de sus aspiraciones y de sus miserias, valorización de lo que es bueno, lo que es bello y lo que es equitativo en la vida; el abastecimientos de normas para nuestro mundo interno; la ansiedad hacia la superación que nos conduce, en la frase de un filosofo, a igualar la vida con el pensamiento.

La persecución del humanismo nos cultivara. La ciencia es algo diferente; nos hace fuertes, pero no mejores. Por lo tanto, entre mas conocimientos tenga el medico, mas culto debe de ser”. Éste precioso legado que ha dado al clínico a través de las edades, su posición de superioridad y su autoridad sobre sus pacientes, cosa que lo ha convertido en consejero y guía, no solo en medico. Su cultura le ha permitido comprender el problema humano que contiene cada caso clínico, y la compresión significa empatía. El medico no es un mecánico que deba reparar un organismo enfermo en la misma forma que se repara un motor que esta descompuesto.

Es un hombre que contempla a su semejante y pugna por ayudarlo, ofreciéndole lo que tiene, un poco de ciencia y gran cantidad de compresión y empatía. ¿Por qué debe dejar que se pierda este fundamental aspecto humano? No proviene de nuestra ciencia, sino de raíces mas profundas, de nuestra cultura que nos depara un deber y nuestra sensibilidad. Es inútil que el escéptico sonría y suponga que con su técnica y con su ciencia, no necesita nada mas para dominar la cardiología; será un ser incompleto, un invalido, si no cuenta también con gran cultura, y esta impregnado del humanismo, humanismo que ha dominado antes de su ingreso en la Universidad, que ha conservado durante todos sus estudios y prolongado mas tarde indefinidamente al través de toda su vida. El espíritu humanista inculcado en el hombre de ciencia, le impide tener confianza cabal en la ciencia o en creer que sea de valor absoluto y le ayuda a comprender, humildemente, su relatividad, y reconocer que la ciencia jamás abarcara el campo completo de la medicina y que por grande y excesivo que sea su progreso siempre existirá un terreno muy amplio para el conocimiento empírico. Por lo tanto, no debe abandonar sus altos valores humanos y debe de insistir en el enriquecimiento de su cultura. Si a causa de las exigencias de la época su especialización se inclina hacia la ciencia pura, su humanismo le ayudara a inclinarse con humildad ante la inmensidad de lo que desconoce… Raramfacitmixturam cum sapientia forma. “Rara vez se junta la belleza con la sabiduría”

Tomas Bermúdez Izaguirre
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