La ciudad que fue azotada por el huracán más destructivo de lo que va del nuevo siglo, ahora sueña con que su equipo se corone campeón de la NFL.
La ciudad de Nueva Orleáns vibró casi como nunca con el gol de campo de 40 yardas que le dio a los Santos su primer boleto para el Super Bowl.
Por todos lados la gente lloraba o gritaba, o ambas cosas, mientras hasta las monjas bailaban.
Al terminar el partido y por un momento, Percy ”PJ” Williams Jr. se quedó sin palabras en el estadio. Todo lo que podÃa escuchar era el estruendo de los aficionados.
No era el estruendo del huracán Katrina que también recordó, cuando arrancó el techo del Superdomo. Tampoco era el clamor de sus vecinos, a los que ayudó como policÃa militar con un rifle a su espalda.
En esa noche, el soldado, de 33 años y con un abono para todos los partidos de los Santos en la temporada, percibió el clamor de toda una vida: Los Santos habÃan alejado de una patada la melancolÃa por Katrina, y llevaron a Nueva Orleáns al Super Bowl, con lo cual desataron la fiesta más grande que la costa del Golfo de México haya visto quizá desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.
Saints 31, Vikings 28.
Al concluir la temporada regular número 43, los dioses del fútbol estadounidense habÃan por fin sonreÃdo a sus desventurados Santos.
Pocos de los 71 mil 276 espectadores del partido por el campeonato de la Conferencia Nacional tuvieron la misma perspectiva o las mismas emociones crudas que PJ, cuando pasaron del nadir al cenit en Nueva Orleáns.
El 29 de agosto del 2005, cuando Katrina pegó, el pelotón de la Guardia Nacional de Luisiana comandado por PJ dormÃa en el piso del vestuario de los visitantes, y casi exactamente abajo de las butacas para que las que habÃa comprado boletos meses antes.
Ahora, exclama: ”¡Los Saints van al Super Bowl!”
Obviamente, Nueva Orleáns y los Santos no se desanimaron por Katrina. Pero de seguro por un momento pudieron sentir que estaban en riesgo de caer.
Cuando se le pregunta a Bob Remy, el historiador extraoficial y el estadÃstico oficial de los Santos, sobre la temporada del 2005 interrumpida por Katrina, dibuja extrañamente un espacio en blanco.
El hombre que tiene archivado casi todo documento relacionado con los Santos desde el primer partido en el estadio de Tulane en 1967, apenas si puede recordar que fue lo que ocurrió cuando los Santos se quedaron sin casa.
”Todo está borroso”, dijo Remy.
En general, los Santos se tardaron dos décadas para lograr su primera temporada con foja ganadora, y no fue sino hasta el 2000 cuando ganaron su primer partido en playoffs. Los Santos eran tan malos que los aficionados decidieron en 1980 cubrirse el rostro con bolsas de papel y llamar a su equipo despectivamente como los ”Aints” para denotar que no conseguÃan nada.
Ahora Nueva Orleáns ha cambiado y navega entre el amor y la esperanza.
En un centro social, Kenny ”Kool Breez” Battiste, disc jockey de profesión, sacude la cabeza. ”Es como decÃan: Nunca habÃamos tenido un presidente negro, nunca habÃamos llegado al Super Bowl. Ahora, tenemos un presidente negro y vamos al Super Bowl”.
El universal

