#Opinión El eje Barcelona Chile-Culiacán

28/10/2019

Barcelona: En medio del caos y la anarquía, tras la desintegración del imperio carolingio, el condado de Barcelona, que había formado parte de la Marca Hispánica del Imperio, alcanzó una independencia de facto a finales del siglo X y consiguió agrupar en torno a él, mediante vínculos familiares o de vasallaje, a una parte importante de la actual Cataluña, principalmente los condados de Gerona, Osona, Besalú, Cerdaña y Ampurias.

En el siglo XII, el condado de Barcelona y el reino de Aragón se unieron dinásticamente mediante los esponsales acordados entre Ramiro II de Aragón y Ramón Berenguer IV de Barcelona en 1137, por los que el conde barcelonés contraería matrimonio con la futura reina aragonesa Petronila.

Y en la actualidad el independentismo catalán es la posición política que propugna la independencia de Cataluña con sus actuales límites como comunidad autónoma española, o bien por la correspondiente a una visión pancatalanista que incluye a la Comunidad Valenciana, las Islas Baleares, la denominado Cataluña del Norte (Rosellón y Alta Cerdaña, antiguos territorios catalanes cedidos por España a Francia en el tratado de los Pirineos del siglo XVII) y/o la franja oriental de Aragón.

El día 10 de octubre de 2017, el presidente de la Generalidad de Cataluña, Carles Puigdemont, en una intervención en el Parlamento de Cataluña para dar a conocerlos resulta apresado del referéndum, declaró asumir “el mandato de que Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de república”. Obviamente, no prosperó ya que el gobierno de España se opuso y finalmente apresó a los líderes a los cuales los acaba de sentenciar a cárcel, motivo por el cual se exacerbó el problema y una serie de violentas protestas de más de 10 días, paralizando a la comunidad. Mientras el gobierno de España entretenido con la exhumación del forjador de la España Moderna, qué incongruencia…

Chile: ¿Cómo pudo haber sucedido esto en la economía más exitosa de América Latina? Chile ha sido el único país de la región que ha reducido la pobreza del 40 por ciento de la población hace 30 años a menos del 10 por ciento en la actualidad. Hoy, el salario mínimo de Chile es de $408 mensuales, comparados con los 7 de Venezuela.

Y Chile es el país número 1 en América Latina en crecimiento económico estable, y en estándares de educación e innovación, según la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). Pero aunque Chile es el país más exitoso de América Latina en casi todos los rubros, no ha tenido tanto éxito en la reducción de la desigualdad.

La brecha entre ricos y pobres ha disminuido, pero sólo marginalmente. Las protestas sociales de Chile son diferentes a las de Ecuador, Haití y otros países que se han visto obligados a aumentar los precios de los servicios públicos porque están quebrados. Las protestas de Chile son más parecidas a las de los “indignados” en España o las de los “chalecos amarillos” en Francia. Reflejan una crisis de expectativas incumplidas en países desarrollados.

El sistema capitalista de Chile puede necesitar una corrección, como todos los sistemas. Pero es mucho más exitoso que el desastroso régimen de Maduro, o los recientes gobiernos populistas de la familia Kirchner en Argentina, que dejaron a sus países en la bancarrota. No se puede descartar que Chile se recupere pronto, y que se convierta en un modelo aún más exitoso para el resto de América Latina. Culiacán: Mmmmm… ¡NO TENGO DERECHO A OPINAR!, ya lo dijo la bellaca de la Polevnsky – muy seductora la “libertad de prensa en la 4t”… Cui bono? “¿A quién beneficia?”

tomymx@me.com

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