Por: Ernesto Moreno Chairez
Este proceso electoral, que está a unos días de su día cumbre, ha sido el proceso más amorfo que hemos vivido en nuestro país. Esto deja ver que nuestro sistema democrático es aún muy joven y que nuestro país está en el laboratorio electoral, experimentando posibilidades para tener procesos más equitativos e imparciales.
Hasta el momento el proceso ha marchado en aparente calma, con algunos sobresaltos, pero en términos generales en calma, pero el Instituto Federal Electoral debe analizar que el proceso electoral no ha sido llevado de la mejor manera, puesto que no cuenta con “dientes” para hacer valer sus determinaciones y así hemos sido testigos del derroche económico en que han caído algunos partidos políticos.
Esto es de lamentarse, pues el acortar los tiempos de campaña tiene como objetivo principal reducir las erogaciones en propaganda, publicidad y dádivas que en épocas electorales son tan comunes, en este apartado el IFE, esta reprobado pues no es capaz de determinar si algún candidato o partido ha rebasado los topes de campaña, y lo que es peor aún, si tuviera forma de hacerlo no tendría la fuerza para sancionar la conducta en mención.
La segunda trinchera descubierta por nuestra legislación electoral tiene que ver con la asignación de tiempos y espacios en radio y televisión, pues parece que sigue operando la parcialidad de algunas televisoras que protegen sus propios intereses y sin pudor alguno “entrevistan” a los candidatos como les viene en gana, lo cual genera que unos salen mucho y otros poco, todo gracias a las “entrevistas” y trabajos periodísticos.
Por si fuera poco, esta restricción no tiene aparejada una sanción de peso, que pudiera inhibir la búsqueda de entrevistas y que con ello genera parcialidad e inequidad.
Este pequeño análisis de los tres principales puntos que deberá aclarar y reformar nuestros legisladores, pues dejan muchas posibilidades para darle vuelta a las disposiciones, pese a estas aristas creo que el IFE es una institución confiable que le dará a nuestro país su siguiente Presidenta o Presidente en un ambiente de paz y sobre todo legitimado con el voto de la mayoría.






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