Reunión de sacerdotes de la Provincia Eclesiástica de Durango

29/09/2012

En días pasados nos reunimos en la cd. De Gómez Palacio, Dgo., los obispos y sacerdotes de la Provincia eclesiástica de Durango. En México existen 18 provincias eclesiásticas.
Las diócesis se agrupan, según del Código de Derecho Canónico (cc 431-446), en provincias eclesiásticas delimitadas territorialmente, bajo la presidencia de una de las sedes. La sede que preside la provincia es la metropolitana y la ocupa el Arzobispo Metropolitano; las demás sedes son sufragáneas de la metropolitana y están confiadas a obispos diocesanos. Tienen la finalidad de promover una acción pastoral común y fomentar, de manera más adecuada, las recíprocas relaciones entre los obispos diocesanos. Para ello, conforme al espíritu del decreto conciliar Christus Dominus (39-40), ayudan las características sociológicas, históricas y geográficas, comunes a las distintas diócesis.
La Provincia Eclesiástica de Durango está formada por las diócesis de Torreón, Mazatlán, Gómez Palacio, la Prelatura de El Salto, y la Arquidiócesis de Durango.
Con este objetivo, nos hemos reunido en varias ocasiones y también en asamblea provincial para designar algunos desafíos y líneas de acción pastorales, para trabajar en la provincia. Uno de los puntos que tratamos los obispos, en esta ocasión, fue el impulso de la Pastoral Familiar. Ahí se les presentó a los obispos el resultado de la reunión de los equipos diocesanos de pastoral familiar de la provincia, en la que se comprometen en varias líneas de acción para trabajar en cada una de las diócesis y en la provincia.
Una de nuestras preocupaciones ha sido siempre la Pastoral Sacerdotal. Por éste motivo y por quinta ocasión, los obispos de la provincia han convocado a los presbiterios de nuestras diócesis a reunirnos en la sede de Gómez Palacio, para promover entre nosotros la fraternidad sacerdotal y convivir, conocernos, estudiar y profundizar sobre nuestra espiritualidad sacerdotal.
Este año reflexionamos sobre la Carta Apostólica “Porta Fidei”, con la que el Papa Benedicto XVI convoca a la Iglesia universal al “Año de la fe”. Y en especial es una invitación a los sacerdotes para realizar “…una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo. Dios, en el misterio de su muerte y resurrección, ha revelado en plenitud el Amor que salva y llama a los hombres a la conversión de vida mediante la remisión de los pecados… Con su amor, Jesucristo atrae hacia sí a los hombres de cada generación: en todo tiempo, convoca a la Iglesia y le confía el anuncio del Evangelio, con un mandato que es siempre nuevo”.
Cada una de estas reuniones ha sido una gran oportunidad para fomentar entre los obispos de la provincia, lo que Pastores Gregis afirma acerca de los obispos: “.. si debe decirse que un obispo nunca está solo, puesto que está siempre unido al Padre por el Hijo en el Espíritu Santo, se debe añadir también que nunca está solo porque está unido siempre y continuamente a sus hermanos en el episcopado y a quien el Señor ha elegido como Sucesor de Pedro” (p. 25).

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