Saldo de semana santa en Durango: 58 cuerpos en dos narcofosas y ataques a la población

21/04/2011

 

La acumulación de 58 cadáveres inhumados clandestinamente en dos narcofosas, el ataque a gasolineras con aparatos explosivos en Canatlán, la destrucción y quema de tres casas habitación en Durango capital y de seis en el poblado San José del Ranchito en el municipio de El Mezquital, es el saldo negro de hechos criminales cuando, aún, no termina la semana santa en la entidad de Durango.

La cascada de hechos violentos y los hallazgos macabros vuelven a poner al estado de Durango en la escena nacional, sola desplazada por otras acciones igual o peores, como es el caso de San Fernando en el igual estado violento de Tamaulipas.

La impunidad con que actúan las bandas de criminales es dramática.

Ningún duranguense recuerda hechos iguales en cualquier otro momento de la historia de nuestra ciudad.

Los eventos sangrientos, su desprecio a la vida, son conmovedores para todos y crea miedo. Nadie se puede decir exento, la sangre salpica a todos. Escuchar el helicóptero en la azotea de su casa, ver convoy del ejército, federales y estatales es frecuente. Su manera de ver la vida y la mía es otra. Sentirse inseguro y con miedo es lo cotidiano.

A primeras horas del jueves santo, presuntos integrantes del crimen organizado quemaron tres casas habitación en las colonias Jalisco, Santa Teresa y el fraccionamiento residencial Colinas del Saltito de ciudad capital. Horas antes la Fiscalía del Estado dio a conocer el hallazgo de 26 cuerpos como resultado del operativo efectuado por las Fuerzas Federales en el fraccionamiento Las Fuentes. Antes de terminar el día nuevamente fueron encontrados once cuerpos. En los últimos once días son 58 cuerpos encontrados si sumamos los hallazgos de las dos nacofosas, todos dentro de la mancha urbana. Tres días antes un grupo armado atacó con granadas y armas de grueso calibre gasolineras y tiendas en Canatlán. La madrugada del viernes santo integrantes del crimen organizado quemaron seis viviendas del poblado San José del Ranchito de El Mezquital.

Los momentos de reflexión de vida y muerte que merece semana santa se convirtieron para muchos duranguenses en momentos de terror y miedo.

La situación es insostenible. Los ciudadanos queremos explicaciones y no argumentos de justificaciones de las autoridades. Para eso se les paga.

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