Sucesión Presidencial: Seguridad

9/10/2012

Por: Ernesto Moreno Chairez 

A poco más de un mes de que Enrique Peña Nieto tome protesta como jefe supremo de las fuerzas armadas, existe la dicotomía de seguir con la llamada guerra contra el narcotráfico o bien buscar otra estrategia (no necesariamente legalización) para combatir a la delincuencia organizada.

Seguramente su análisis debe partir de una realidad que nos ha enseñado que ni en el pasado ni en el presente el combate a los carteles de las drogas ha tenido éxito, cuando Richard Nixon intentó combatir este fenómeno se topó con una realidad que exigía la satisfacción de cada vez mas consumidores y por consiguiente una rama comercial que aumentaba sus ingresos considerablemente año con año.

Partiendo de este antecedente y al ser vecinos de este gran monstruo consumidor (EUA) se puede pensar que México no toleraría otros 6 años de guerra contra el narcotráfico por al menos las siguientes razones:

  1. El interés desmedido de los Estados Unidos por conseguir que México siga en el establecimiento de un estado policiaco, subordinándonos a ellos; (Rápido y Furioso, Tres Marías, etc.) el tráfico de armas por la frontera norte, deja ver que el país está armado y dispuesto a defender el gran negocio en que se ha convertido el trafico de cualquier tipo de drogas, el nuevo gobierno debe garantizar un buen manejo de nuestra soberanía interna.
  2. Multimillonarios ingresos que mantienen a la economía criminal por encima del presupuesto de la Secretaría de Defensa Nacional, lo que permite que muchos de estos grupos criminales, sean en muchos casos protegidos por campesinos e indígenas que no encuentran otra forma de vida más que cultivando y cosechando mariguana, solo por mencionar un caso. Esto nos lleva a cuidar a una de las instituciones con mayor credibilidad y confianza que tenemos los mexicanos, el Ejército Mexicano, otros 6 años de guerra podrían acabar con esos calificativos, solo en aquellos lugares que es indispensable la presencia del ejército para retomar las calles debiera ser permisible y en los demás casos, deben volver a los cuarteles.
  3. Subestimar el problema, pareciera que el gobierno mexicano se ha olvidado que una de sus principales funciones como gobierno humanista es la protección de la vida y el respeto a la dignidad de la persona humana, nuestro país no debió permitir miles de muertes tan indignantes como las ocurridas a consecuencia de esta guerra.

Por último, el elemento más importante por el que debe concluir esta guerra atraviesa por un fenómeno demográfico que los expertos han llamado bono demográfico, esto quiere decir que el país tendrá los niveles más altos de población económicamente activa, lo que implica que si el Estado no es capaz de crear condiciones optimas para la generación de nuevos empleos, si el Estado no atiende la demanda de vivienda por nuevos hogares, educación, servicios de salud que crecerán exponencialmente, los jóvenes encontrarán un empleo que les permita hacerlo y este tal vez, no sea del todo legal.

Twitter: @ernestomorecha

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