Vox Populis, vox Dei

5/06/2015

Los antiguos latinos escribieron la locución que nos sirve de título, que traducida al español reza: «La voz del pueblo, es la voz de Dios». Esta sabia expresión se tornó en principio democrático al establecer que Dios se manifiesta por la boca de las masas populares. Por cuanto la soberanía de una nación reside en el pueblo trabajador, y no es un privilegio de la clase política. Ese sagrado derecho del pueblo soberano es la que reclamaba nuestro general de Hombres Libres al proclamar: «La soberanía de un pueblo no se discute… EL VOTO SE RESPETA Y NO SE NEGOCIA» No permitamos la funesta intervención de grupúsculos de sociópatas sedicioso en nuestra vida nacional y eventos sociopolíticos psicópatas. Y esa soberanía la manifestó nuestro explotado y hambreado pueblo en forma espontánea y estoica bajo el pertinaz temporal en la «jornada del 7 de junio», no en un campo de batalla… si – no en una urna electoral, no con armas sin con VOTOS. Los movimientos sociales irrumpen en las naciones respaldados por la fuerza que les da el soberano: el pueblo. Son detonantes expansivos que van, arrolladoramente, arrastrando consigo a cuanto rábula se presente en el camino. Se convierten en fuerzas con las cuales no puede el detentador del poder político competir. Ni aún los dictadores más terribles de los que ha conocido la humanidad se han mantenido en pies cuando corre, apresurada, la voz del pueblo: vox populis vox dei. Cuando el soberano habla, los gobiernos están llamados a escuchar su voz. Si los oídos del poder político, de los gobiernos, se cierran para las altisonantes palabras del pueblo, entonces se reta la conciencia crítica de la Nación y la negativa del poder en prestar atención a lo que dice el soberano constituye un desafío al gran poder social. Cómo incomoda a los pueblos que sus gobernantes hagan de sus exclamaciones palabras sórdidas, expresiones sonoras que caen en sacos rotos. Entonces, cuando ello se da no hay poder político sobre la faz de la Tierra que pueda detener el derecho de una nación a rebelarse contra todo ejercicio abusivo del poder. Grandes teóricos, así como también lo recogen pactos y convenios en materia de derechos humanos, reconocen el derecho de los pueblos del orbe a rebelarse contra todo ejercicio arbitrario del poder político, contra toda opresión, esplendida arenga cuando hay una clase política que se aferra al poder, pero en ¡México es lo contrario, ganar en la votaciones y descalificar la soberanía emanada del pueblo por obra de una minoría intransigente, trasnochada, y reaccionaria y descalifica lo anteriormente concertado ¿?, Lectores recuerdo la obra cumbre de Cervantes cuando refiere: Sancho, los perros ladran… señal de que hay dolidos, ¡ Ya basta¡ Que se respete la Soberanía… Post nubil phoebus. Después de las nubes, el sol

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