A la silla de Pedro, el menos esperado

14/03/2013

Durante las congregaciones previas al cónclave, los favoritos para ser máximo jerarca eran otros.

Dicen que a Jorge Mario Bergoglio siempre le gustó sentarse en las últimas filas. El protagonismo nunca fue lo suyo y hace ocho años, cuando los cardenales se reunieron para elegir al sucesor de Juan Pablo II, y él era un importante contendiente, rogó para que no lo votaran, pues no se sentía preparado para dirigir la Iglesia universal.

Ocho años después los ojos del mundo estaban ya posicionados en otros
cardenales. Desde que Benedicto XVI
renunció el pasado 11 de febrero, rápidamente varios nombres comenzaron a barajearse y las apuestas sobre quién ocuparía el lugar que dejó Ratzinger no se hicieron esperar.

Los nombres de los cardenales Angelo Scola, de Italia; Pedro Odilo Scherer, de Brasil; Marc Ouellet, de Canadá; Peter Erdo, de Hungría; y Timothy Dolan, de Estados Unidos, fueron los que ningún día dejaron de sonar para suceder a Benedicto XVI.

Incluso, antes de que se supiera el nombre de Su Santidad, ya la Confederación Episcopal Italiana había mandado una nota a los periodistas acreditados reconociendo al nuevo papa Angelo Scola, el gran favorito en este cónclave.

“Una gran alegría y un reconocimiento por la elección al puesto de Pedro al arzobispo de Milán, Angelo Scola”, se lee en el comunicado oficial de las 20:24 horas (tiempo local).

“El secretario general expresa los sentimientos de la entera iglesia italiana en recoger la noticia de la elección del cardenal Angelo Scola como sucesor de Pedro. El misterio de la Iglesia, cuerpo vivo, animado del Espíritu Santo, que vive realmente de la fuerza de Dios, constituye para todos nosotros la razón y la pasión de la vida”, puntualizaba.

“Al nuevo Papa”, se lee todavía en el texto, “con las últimas palabras de Benedicto XVI, la iglesia italiana promete de inmediato su reverencia y obediencia incondicional”, firmó Mariano Crociata, secretario general de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), y una hora después vendría la corrección con el nombre del verdadero Papa electo.

Pero no fueron los únicos que apostaron por Scola, analistas y medios de todo el mundo lo tuvieron como preferido hasta el final, aunque con conocimiento de causa, pues a cualquiera que se le preguntaba respondía que Scola reunía muchas características que lo mantuvieron siempre cerca de suceder a Benedicto XVI.

Ayer, cuando nuevamente la segunda emisión de humo había sido negra, los vaticanistas y otros expertos aseguraban que en las primeras votaciones el mismo Scola seguía fuerte, junto con el canadiense Marc Ouellet, quien se había posicionado incluso antes del brasileño Pedro Odilio Scherer, quien en la última votación, había sido penalizado por su gran cercanía con la Curia romana.

La sorpresa que todo el mundo recibió ayer fue el nombramiento del argentino Jorge Mario Bergoglio, quien, junto con el canadiense Ouellet, y el italiano Scola, había juntado los votos suficientes para quedar entre los favoritos.

Por eso, cuando monseñor Jean Louis Tauran salió al balcón para anunciar el nombre del nuevo Papa todo mundo quedó sorprendido. De golpe había superado a los favoritos.

La personalidad del papa Bergoglio, quien eligió llamarse Francisco, no pasó desapercibida para los analistas y los expertos en cuestiones vaticanas.

Aunque todos coinciden que habrá que esperar para ver quiénes formarán su equipo más cercano, el nuevo Papa ya tiene su fama y trayectoria en el Vaticano.

Siempre evitó trabajar en la Curia, una señal clara que no es el poder lo que lo mueve. Lo que para los analistas, es algo significativo.

“Es una buena señal para la Iglesia que se ha sumido en juegos de poder”, dijo Andrea Tornelli, vaticanista del diario La Stampa.

“El nuevo Papa, en las congregaciones generales había hablado de un
cristianismo de la misericordia. Sus padres predilectos son aquellos que trabajan en las ciudades perdidas llenas de miseria de la capital argentina. Siempre busca cualquier solución posible para hacer sentir a cualquiera en una comunidad cristiana. Su lema es que la Iglesia debe mostrar la misericordia de Dios”, destacó Tornelli.

“Esperemos que este nuevo Papa que ha elegido llamarse Francisco, predique con el ejemplo, tal como lo ha hecho en Argentina, que regrese la humildad y la sencillez a esta Iglesia que tanta falta le hace”, opinó Gian Guido Vecchi, experto en cuestiones vaticanas.

Representa un lazo entre dos mundos

El papa Francisco es considerado ahora como un puente, quizás el primero de muchos, entre una Europa donde la fe católica parece en receso y un mundo en desarrollo donde está al alza.

El nuevo papa Francisco tiene varios primeros a su cuenta: es el primer jesuita, el primer latinoamericano y el primero de su nombre que llega al Papado.

Pero más importante es el pastor que sale de un continente donde los católicos son la inmensa mayoría (unos 450 millones), pero donde sus sacerdotes enfrentan el reto de iglesias cristianas competidoras y de una izquierda que a veces asume características de secta religiosa más que de ideología política.

De acuerdo con el “Consejo sobre Asuntos Hemisféricos” (Council on Hemisferic Affairs-COHA) de Washington, “el Papado reconoce ahora un nuevo hecho
de la vida: los fieles de la Iglesia se encuentran abrumadoramente en el Nuevo Mundo”. La elección de un Papa argentino sólo puede ser agradable a una región donde está más de 40 por ciento de los católicos del mundo.

Si esa fue la intención, Jorge Mario Bergoglio es el ideal, de acuerdo con la revista National Catholic Reporter.

De acuerdo con el reporte de esa publicación, en 2005 fue el principal competidor de Joseph Ratzinger al Papado, sobre la base de su atractivo para los conservadores en el Colegio Cardenalicio “como un hombre que sostuvo la línea contra las corrientes liberalizadoras entre los jesuitas, y para los moderados como símbolo del compromiso de la Iglesia con el mundo en desarrollo”.

Bergoglio, ahora el papa Francisco, “reúne al primer mundo y el mundo en desarrollo en su misma persona. Es un latinoamericano con raíces italianas que estudió en Alemania. Como jesuita es miembro de una comunidad religiosa verdaderamente internacional y sus vínculos con Comunione e Liberazione (un movimiento político laico conservador) lo hacen parte de otra red global”.

Como cardenal, “no es defensor de privilegios clericales o insensible a realidades pastorales”, y eso es un argumento valioso ante una grey católica cada vez más preocupada por reportes de abusos, sobre todo en los países desarrollados, pero también en las naciones en desarrollo. En ese sentido, su estricta moralidad puede ser considerada una virtud.

El ejemplo más conocido es su severa crítica a sacerdotes que rehúsan bautizar a niños nacidos fuera del matrimonio, en lo que calificó en septiembre último como “neoclericalismo riguroso e hipócrita”.

Y al tiempo de oponerse al matrimonio entre personas del mismo sexo o a la adopción de niños por parejas homosexuales, entre sus actos de humildad estuvo en 2001 el haber visitado un hospital donde besó y lavó los pies de 12 pacientes de VIH, y sida.

De hecho, consignó otra publicación católica de EU, “tenía una creciente fama como un hombre muy espiritual con talento para el liderazgo pastoral en la región con mayor número de católicos en el mundo”.

De acuerdo con la revista Foreign Policy, Bergoglio en su momento evitó que los jesuitas se involucraran en los movimientos contra la Junta Militar argentina.

Algunos consideran que eso no es correcto: “aunque no abiertamente político, el cardenal Bergoglio no trató de esconder el impacto social y político del mensaje del Evangelio, particularmente en un país que aún se recupera de una seria crisis económica”, consignó el Servicio Católico de Noticias.

Desmiente vínculo con dictadura

La elección del cardenal Jorge Mario Bergoglio despertó controversia en Argentina, donde el diario Página Doce afirmó que ayudó a los gobiernos de la dictadura en ese país.

Pero Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz 1980 y un destacado activista antidictadura, rechazó la afirmación.

En declaraciones a la emisora británica BBC, Pérez Esquivel apuntó que “hubo obispos que fueron cómplices de la dictadura, pero Bergoglio no”.

Según Pérez Esquivel, “a Bergoglio se le cuestiona porque se dice que no hizo lo necesario para sacar de la prisión a dos sacerdotes, siendo él el superior de la congregación de los jesuitas. Pero yo sé personalmente que muchos obispos pedían a la Junta Militar la liberación de prisioneros y sacerdotes y no se les concedía”, agregó.

De acuerdo con el reportero Horacio Verbitsky, en versión recogida por la BBC, los sacerdotes y ex jesuitas Orlando Yorio y Fancisco Jalics aseguraron que habían sido entregados a los militares por su entonces superior Bergoglio.

Sin embargo, en su autobiografía, el ahora papa Francisco explicó su postura entre 1973 y 1979, cuando era el superior provincial de los jesuitas, rechazó las acusaciones y precisó que no había respondido a la denuncia “para no hacerle el juego a nadie, no porque tuviese algo que ocultar”.

Pérez Esquivel lo apoyó: “no hay ningún vínculo que lo relacione con la dictadura”.

Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires y primado de Argentina, fue elegido ayer como Papa tras la renuncia de Benedicto XVI presentada el pasado 11 de febrero.

El cónclave, del que salió electo el Pontífice Francisco, comenzó el pasado martes en la Capilla Sixtina.

Postura por las Islas Malvinas

Durante una ceremonia religiosa celebrada en abril de 2012, Jorge Mario Bergoglio, el elegido ayer por 115 cardenales como nuevo Papa, afirmó que las Islas Malvinas habían sido usurpadas a Argentina.

“Venimos a rezar por aquellos que han caído, hijos de la patria que salieron a defender a su madre, la patria, a reclamar lo que es suyo y de la patria y les fue usurpado”, aseguró frente a ex combatientes y familiares de las víctimas, en la homilía celebrada a 30 años de ocurrido el conflicto entre Argentina y Gran Bretaña, dos naciones que reclaman la soberanía del archipiélago.

Asimismo reclamó la reivindicación de los argentinos que expusieron su integridad en el conflicto bélico entre Argentina y Gran Bretaña: “muchos jóvenes quedaron allá y no pudieron volver. Otros volvieron, pero ninguno pudo olvidar (…) hayan estado o no en el campo de batalla, les dejó cicatrices”.

El entonces cardenal aseveró que la patria argentina no debía excluir de su recuerdo a ninguno de los hombres que fueron convocados para enfrentar esa batalla: “(La patria) tiene que hacerse cargo de tantos corazones con cicatrices y decirle gracias a los que quedaron en las islas o sumergidos en el agua, a todos”.

Pontífice apoyó a opositores

En una serie de cables pertenecientes a la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires, se dio a conocer que Jorge Mario Bergoglio, el ahora Pontífice, era identificado como líder de la oposición de los gobiernos de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández.

En uno de los comunicados publicados por WikiLeaks en 2011 se advirtió que “algunos observadores” consideraban a Bergoglio como líder de la oposición del gobierno kirchnerista por comentarios personales respecto de distintas cuestiones sociales.

Otro cable publicado en ese mismo año da cuenta del apoyo de Bergoglio a los esfuerzos del ex obispo Joaquín Piña contra el oficialismo en Argentina, encabezado por los Kirchner, cuando éste último promovió que los habitantes de la provincia de Misiones no reeligieran como gobernador a Carlos Rovira en 2006, quien en aquel entonces estaba apoyado por Néstor Kirchner.

“El cardenal Jorge Mario Bergoglio, jefe de la Arquidiócesis Católica de Buenos Aires, dio su apoyo personal a los esfuerzos de Piña, pero también ha desalentado cualquier participación oficial de la Iglesia en la política”, se puede leer en el comunicado.

Bergoglio fue elegido ayer nuevo Pontífice de la Iglesia católica, luego de llevarse a cabo cinco votaciones en el cónclave.

Excélsior

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