¿Auténtica representación de la voluntad popular?

18/01/2013

Tomas Bermúdez Izaguire
Una pequeña reflexión a los amigos, “colegas” y aspirantes que han invadido como la humedad a la clase política: “Las ciudades perecen cuando no saben distinguir los buenos de los malos”, (Antistenes). El modelo actual de representación democrática de la voluntad popular impuesto por la Clase Dominante que rige en México presenta una quiebra de legitimidad por su base filosófica, que lo invalida de origen, pero también de la legalidad vigente, sobre la que pretende justificarse. La clase política mexicana, no solamente no es eficiente en el ejercicio de su mandato, como delegados de la voluntad popular, sino que progresivamente se ha convertido en abusadora del poder, rompiendo la supuesta validez de tal representación. Un factor de quiebra técnica, de la legalidad del sistema, tiene lugar a través del procedimiento de candados cerrados utilizado en las elecciones, que impide que los ciudadanos participen en los asuntos públicos por medio de representantes libremente elegidos, hasta este día. Otro factor de quiebra de la legalidad de la representación de la voluntad popular se encuentra con los “Barones” del IFE. En cada proceso electoral que se produce en México, una gran proporción de la voluntad popular, expresada a través de los votos, es despreciada. Los partidos mayoritarios se apropian de la representación implícita de votos no dirigidos hacia ellos. Por supuesto también de la casi dos terceras partes del electorado, que sistemática y repetidamente no participa en las elecciones. Tampoco los partidos políticos mexicanos dominantes en la escena pública tienen estructura interna democrática. Paradójicamente quienes tienen el mandato constitucional de expresar el pluralismo no lo admiten en su funcionamiento interno. Para el sistema establecido la democracia no cuenta. El electorado no es sino un material disperso que es necesario homogeneizar y los partidos políticos son solo máquinas productoras de votos. Y mientras las libertades reales y los derechos civiles de los ciudadanos son transgredidos por los resultados del sistema: El derecho es coartado por el interés a grupos de poder, la corrupción, la impunidad, la inseguridad, el desempleo… etc. Pero, como indican los doctos, ante la menor crítica del Orden Establecido, un estremecimiento de pavor recorre la médula de sus defensores (clase política) Estos creen ver enemigos detrás de cada esquina y su reacción es la de tachar de anti demócrata a quienes expresamos tales críticas. En general el miedo guarda una estrecha relación con la ignorancia: Se teme lo que se desconoce y la mayor parte de ellos, que a nivel particular no suelen ser malas personas, ignoran que no son los representantes de la voluntad popular, sino un engranaje más, aunque privilegiado, del Sistema Organizado. Esta clase política ha hecho de su cometido un «modus vivendi» y percibe la crítica al sistema como una amenaza a sus intereses corporativos, que defienden en contra del bien común y por ello se convierten en el mayor impedimento para una necesaria reforma terapéutica electoral. Felicitatecorrumpimur.La felicidad nos corrompe.

Correo electrónico: tomymx@hotmail.com

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