Busca Obama alianza con republicanos para salvar reforma de salud

9/02/2010

El mandatario estadunidense buscará generar presión sobre los republicanos, quienes han sabido capitalizar el descontento de algunos segmentos del electorado sobre el proceso legislativo en torno a la reforma.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, buscará forjar con los republicanos una alianza para salvar la reforma al sistema de salud que el encono bipartidista en el Congreso ha impedido, y cuyo esfuerzo podría ser el último.

Obama buscará generar presión sobre los republicanos, quienes han sabido capitalizar el descontento de algunos segmentos del electorado sobre el proceso legislativo en torno a la reforma.

Ese malestar ha sido señalado como una de las causas detrás del descalabro en Massachusetts, donde los demócratas perdieron el mes pasado el escaño senatorial que durante 47 años ocupó el hoy desaparecido senador Edward Kennedy.

El domingo Obama hizo una sorpresiva invitación pública a los líderes republicanos en el Congreso para reunirse el 25 de febrero con él y los líderes demócratas en la Casa Blanca a fin de discutir el tema.

El mandatario dijo que la intención del encuentro es «consultar de cerca con nuestros colegas republicanos. Pedirles que pongan sus propuestas sobre la mesa de negociación».

En días recientes Obama reiteró su frustración por la cerrazón en el debate político sobre la reforma del sistema de salud, donde el encono partidista ha sido más evidente y profundo.

Dos semanas atrás Obama sorprendió a muchos al aceptar una invitación de los republicanos para asistir al llamado retiro que éstos celebraron en Baltimore.

Ahí el mandatario efectuó un primer acercamiento en busca de consenso para impulsar la reforma, si bien dejó en claro su determinación de empujarla sólo con apoyo demócrata si su ofrecimiento choca con oídos sordos.

Obama ofreció trabajar con cualquiera dispuesto a proceder con un espíritu de buena voluntad, pero a no ceder ante el «nudo del partidismo, la política del no» y la resistencia a ultranza.

«Como sea debo cumplir mi obligación como presidente», dijo entonces, dejando en claro que continuará empujando la reforma por cuenta propia y con el apoyo de su partido.

La tarea empero resulta más compleja de lo que parece. La pérdida de la supermayoría en el Senado con la derrota en Massachusetts complicó el escenario para reconciliar en una sola las versiones de la iniciativa aprobadas tanto allí como en la Cámara de Representantes.

Semanas atrás la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dijo que su partido no tenía los votos para aprobar en esa cámara la versión votada antes en el Senado, repudiada por los demócratas liberales.

El voto en la cámara baja fue concebido como una maniobra de última hora para impedir el eventual bloqueo republicano a la iniciativa en el Senado tras la pérdida de la supermayoría.

Está previsto que el encuentro en la Casa Blanca se prolongue por varias horas y sea televisado, algo que podría operar en favor de Obama.

El mandatario ha sido criticado por el fracaso de su gobierno para hacer cumplir su promesa previa de que las negociaciones en el Congreso sobre la reforma serían abiertas y televisadas.

Milenio

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