¿Cómo quedó la estructura de los Zetas?

16/07/2013

A juzgar por el Sistema de Recompensas de la Procuraduría General de la República (PGR), cuatro personajes ocupan ahora la estructura de mando del cártel de Los Zetas, después de la detención de Miguel Ángel Treviño, el “Z-40”.

El primero de ellos, identificado como líder de la organización delictiva, es Omar Treviño Morales, el “Z-42”, hermano y hombre fuerte del “Z-40”, quien es catalogado por operadores de los servicios de seguridad del país en el mismo grado de violencia criminal que su hermano Miguel Ángel.

Al “Z-42” se le acusa de delincuencia organizada y portación de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea, y por información que conduzca a su detención la dependencia federal ofrece 30 millones de pesos como recompensa.

Quizá la segunda casilla en la línea de jerarquía de Los Zetas la ocupa Maxiley Barahona Nadales, “El Contador” o “El Maxiley”, a quien la PGR considera “altamente peligroso”.

Lo sitúa también como encargado de las plazas de Veracruz, Tabasco y Chiapas para la organización delincuencial, y establece que “bajo sus órdenes se han realizado diversos homicidios y secuestros, así como la detonación de granadas de fragmentación en las oficinas de la Procuraduría General de Justicia del estado de Chiapas”.

La PGR también ofrece una recompensa de 10 millones de pesos por su cabeza.

A Román Ricardo Palomo Rincones, otro de los cuatro líderes, la Procuraduría General de la República lo identifica como uno de los responsables de una de las matanzas de migrantes (la mayoría centroamericanos), ocurrida en el municipio de San Fernando, Tamaulipas, en abril de 2011.

El acuerdo por el que se ofrece la recompensa establece que la persona conocida como “El Coyote” está involucrada en el asesinato de 145 personas que fueron secuestradas cuando “viajaban en autobuses de las líneas ‘Omnibus de México’ y ‘Comercial Oriente’, provenientes de diversos estados hacia el norte de Tamaulipas, atravesando el municipio de San Fernando, con destino la ciudad de Reynosa, lugar desde donde intentarían llegar a Estados Unidos”.

Por Palomo Rincones, la PGR ofrece una recompensa de 10 millones de pesos y se le acusa de “delincuencia organizada, privación ilegal de la libertad, en la modalidad de secuestro, y violación a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos”.

Finalmente, Sergio Ricardo Basurto Peña, “El Grande”, está identificado como el encargado de “controlar las narcotiendas en Nuevo Laredo, Tamaulipas”.

“El Grande”, por quien también se ofrecen 10 millones de pesos como recompensa, “participa en ejecuciones, levantones y desapariciones”.

 

Fuente: Excelsior

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