Egipto, sin más líderes islamistas

5/07/2013

Las autoridades egipcias ordenaron ayer la detención de los líderes de la Hermandad Musulmana, incluso cuando el recientemente instalado Presidente interino se había comprometido a incluir al movimiento islamista y a otros partidarios del depuesto líder Mohamed Morsi en la formación de un gobierno.

Mohamed Badie, el guía supremo de la Hermandad, y Khairat el-Shater, su suplente, fueron acusados en las órdenes de aprehensión de incitar a matar a los manifestantes frente a la sede de la Hermandad en El Cairo, según los medios estatales de Egipto.

Al menos una docena de funcionarios de la Hermandad Musulmana -incluido Mohamed Saad Katatny, expresidente del Parlamento y presidente del Partido Libertad y Justicia de la Hermandad, y Rashad Bayoumi, asistente de Badie- fueron detenidos durante la noche, después de que Morsi fuera puesto bajo arresto domiciliario.

Katatny y Bayoumi fueron acusados de incitar a la violencia y a los conflictos entre los egipcios, informó la agencia de noticias oficial Middle East News Agency.

La noche del miércoles, el presidente de EU, Barack Obama, había advertido al poderoso Ejército de Egipto “evitar las detenciones arbitrarias del Presidente Morsi y de sus partidarios”.

Las órdenes de aprehensión se emitieron menos de un día después del derrocamiento de Morsi, el líder islámico democráticamente elegido cuyos 368 días en el poder generaron grandes protestas debido a su estilo autocrático y la consolidación del poder dentro de su base religiosa.

Los fiscales acusaron a Badie y El-Shater de ordenar a 250 de sus miembros defender la sede del grupo, con fuerza letal -específicamente a disparar perdigones y balas a cualquiera que intentara asaltar el edificio.

Una coalición islamista dirigida por la Hermandad Musulmana convocó a manifestaciones en todo el país hoy para protestar por la destitución de Morsi. El grupo, que se autodenomina la Coalición Nacional en Apoyo de la Legitimidad, llamó al día de las protestas como el “Viernes de rechazo” y destacó que éste deberá ser pacífico.

Decenas de manifestantes en contra de Morsi atacaron su sede y le prendieron fuego el domingo durante un fin de semana de manifestaciones antigubernamentales masivas. Ocho personas murieron en los enfrentamientos posteriores. Un día más tarde, el Ejército de Egipto dio a Morsi 48 horas para forjar un acuerdo con los manifestantes y afirmó que intervendría de no resolverse la situación.

Morsi fue expulsado del poder la noche del miércoles. El general Abdel Fatah al-Sisi, jefe de las Fuerzas Armadas egipcias, afirmó a la nación en un discurso televisado que el Ejército respondió a las demandas del pueblo en un acto de “servicio público”.

 

 

 

El Economista

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