Eran los días Santos de los Santiagueros

29/03/2013

Tomas Bermúdez Izaguirre
Sólo para santiagueros, versa la nota, de aquel Santiago que se nos fue… Rico en sus tradiciones y en sus gentes, ahora apostando en la parroquia de gala extrema, por ser los días santos, y nuestra codiciada imagen del Santo Entierro, el cual sudó sangre ¿por los pecados de habitantes del ahora o del ayer?… La aglomeración en las peregrinaciones que espasma hasta al impío, Esos jueves y viernes, la fe en el que manifestada por la magnífica presencia de los lugareños, y de los que provienen de allá y de acullá, haciendo acto de presencia en ese vía cursis por las principales calles del pueblo, desde el humilde trabajador migratorio y hasta el exitoso financiero, no pasando por los brillantes hombres ciencia hijos del Tagarete, que orgullosamente refieren en sus extensos currículum, una pléyade de generaciones brillantes, que ha parido mi Santiago, desde físicos, médicos, políticos, actrices y actores, virtuosos de la música como Revueltas. Los cuales como el reloj de la parroquia de Santo Santiago (por cierto donado en 1910, por doña Carmelita Rubio, esposa del presidente de la República, D. Porfirio Díaz), el sonido para convocar a los fieles hace la reunión en el atrio como antesala para iniciar los festejos de la cuaresma, en esa ala izquierda del templo se confunden las plegarias y las gracia recibidas, sitio de llanto, de alegría y de ansiedad, sí señor, así es el santiaguero, haciendo un paréntesis del mundo real sin importar los conflictos del mundo externo, todo se centra en el día del retorno. Mostrando las fortalezas morales de los moradores de la región, ¿también por qué no?, el famoso Arroyo del Tagarete, hace su imponente presencia copando y rebasando su caudal quizás acompañando la expresión de alegría por la festividad religiosa, dejando al Bo. de España incomunicada al centro, el entorno verde que se observa en el pie de la puerta natural de la gran Sierra Madre Occidental donde se encuentra el metal preciado, oro y hasta uranio, donde como alfombra está la riqueza forestal, por cierto mal explotada, todo quizás ingeniado por la visión del Virrey D. Luis de Velasco, de grata memoria, el cual ordena colonizar la Nueva Vizcaya, encomendado a esa misión al Capitán D. Toribio de Nevárez y fundándose en un mineral en 1568. Aquellos días lleno de misticismo iniciábamos la jornada en casa de Doña Lupe Névarez, claro todos vestidos con un sobrio luto formal, unos con soberbios trajes y el resto con un negro sinónimo de pena que acompañábamos a la Madre en su dolor por la la pasión y muerte de Jesús, hacíamos la visita de las siete casas,siempre el pueblo enmudecido por la ausencia de las campanas, los santos cubiertos por un velo morados y en la casas de los moradores los espejos ocultos con un velo blanco y así cubrían la vanidad humana. Y los viernes íbamos al encuentro, donde el Mártir del Golgota era acompañado con la gala y con los cánticos masculinos hasta que su Madre lo acompaña para consumarse la profecía, con la crucifixión y la muerte de Jesús. Posteriormente en el Templo de Santiago Apóstol a la hora nona comenzaba el rito de las siete Palabras. Son las tradiciones del Santiaguero que era un símbolo de cohesión y de unión de las familias y de la región, que con pasar de los años y del modernismo acaban con los cimientos y fortalezas espirituales y Morales, principios que en el México actual los necesitan con urgencia para solventar las crisis avalorica que reina en nuestra sociedad. Si pulchra est, nimis ornata est. «Si la mujer es hermosa, está siempre bien adornada» (como la «santiaguera de tez apiñonada»).
Fuente: Libro de Oraciones de la señora Francisca de Nevárez y Gutiérrez, Hacienda de Sandovales, Dgo. 1878

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