Explosión en Torre B2 de Pemex: ‘Corrí al auxilio, pasara lo que pasara’

11/07/2013

El 31 de enero pasado, una explosión en Pemex causó duelo nacional por tres días; hoy condecoran a un agente que salvó varias vidas durante la tragedia suscitada en la Torre B2 de la paraestatal en el Distrito Federal

Las primeras horas tras la explosión en la Torre B2 del complejo ejecutivo de Petróleos Mexicanos (Pemex) eran de caos ante la presencia desorganizada de socorristas que rescataban a las víctimas, hasta que la Secretaría de Gobernación puso orden, recordó Édgar Alfredo Abarca Pérez.

El subinspector de la Dirección General de Rescate y Apoyo a Protección Civil de la Policía Federal narró, en entrevista, cómo fueron los trabajos para restablecer el orden en el lugar y organizar las labores de rescate tras la explosión en Pemex, el pasado 31 de enero.

Cuando llegamos todavía estaba el caos, estaba la gente todavía pidiendo auxilio, tratando de salir de los boquetes que se hicieron y pues nos dedicamos a sacar gente, y obviamente a pasarlas a las ambulancias para ser trasladadas a los hospitales. Mi primera impresión fue ayudar, ayudar a la gente sin importar qué pueda pasar o qué estuviera pasando, pudieron haber pasado muchas cosas, pero la impresión que tuve fue correr al auxilio”, rememoró Abarca Pérez sobre sus primeras impresiones al llegar al lugar.

Explicó que tras rescatar a los heridos que estaban en la superficie, a una orden, todos los socorristas fueron retirados y volvieron a ingresar luego de un padrón de registro que organizó la Procuraduría General de la República (PGR).

“No fue fácil, llegaron muchas instancias de rescatistas y todos querían sacar gente, todos querían meterse, todos querían estar dentro y ayudar, ése es el impulso de un rescatista, pero desgraciadamente no había control. Posteriormente nos coordinamos Protección Civil de Gobernación y el ERUM, decidimos dar un llamado de alerta para que todos se salieran, ya que no habíamos visto gente que estuviera ahí lesionada.

“Decidimos dar la alerta para que todos se salieran, se salieron y, en ese momento, metimos la valla de Policía Federal y únicamente pasaron los grupos que se registraron con la PGR”, narró el suboficial rescatista.

La tarde del jueves 31 de enero pasado ocurrió una explosión en los sótanos de la Torre B2 de dicho complejo, que terminó con un saldo de 37 personas muertas y 101 heridas.

De acuerdo con una de las hipótesis, la detonación se debió a una chispa provocada por tres trabajadores de la empresa Conservación de Pilotes de Control Sociedad Anónima (Copicosa), que hacían labores de mantenimiento.

En el lugar fallecieron los empleados Enrique Bartolomé Hernández, Gregorio Vite Valderrama y Luis Ojeda Olguín, cuyo rescate de los cuerpos fue asignado al grupo de la Policía Federal, al mando de Abarca Pérez.

“Nos tocó trabajar en los cuadrantes 38 y 39, y ahí se agotaron los esfuerzos para encontrar a tres personas que estaban desaparecidas, que eran las personas de la empresa que le estaba dando mantenimiento a los pilotes.

“Era el lugar en donde se decía que estaban estas tres personas, había un trabajador que decía que los dejó ahí, entonces se nos encomendó esos cuadrantes para poder hacer las labores de búsqueda y rescate”, recordó el suboficial.

Abarca Pérez recibirá hoy la condecoración al Mérito Policial por el trabajo que realizó para rescatar a las víctimas de la explosión, durante una ceremonia en el centro de mando de la Policía Federal.

Recientemente, 11 de sus integrantes, entre ellos Abarca Pérez, recibieron un curso para capacitadores impartido por el Comando Norte del Ejército de Estados Unidos. El suboficial es casado, tiene dos hijos; su madre es María del Rosario Pérez, enfermera rescatista de ERUM, con más de 30 años de servicio.

Por el trabajo de su madre, a Abarca Pérez le nació su afán por ser rescatista, al conocer de cerca, a los 14 y 15 años, las experiencias de las explosiones de San Juanico y de los terremotos de 1985 en la Ciudad de México.

“Veía de chico que ella se entusiasmaba mucho con los rescates y la situación del salvamento, ella es enfermera general y desde chico me nació esto del rescate, en el (año) 85 y en las explosiones de San Juanico.

Notaba que mi mamá estaba muy presionada, y pues cuando se podía yo iba a cubrir emergencias, muy de vez en cuando, yo estaba estudiando”, recordó.

El suboficial encabezó en 2010 a la delegación de 29 elementos de rescate de la Policía Federal que fue enviada a atender las emergencias por el terremoto de Haití.

“Fue una situación completamente dantesca, porque son escenas que no estamos acostumbrados a ver. Uno se tenía que bajar del vehículo para retirar los cuerpos del camino para poder pasar. “No hay comparación, hubo muchos muertos y hubo muchas situaciones que no está uno acostumbrado, por ejemplo las personas que profesan el vudú estaban haciendo sus rituales, estaban cantando y bailando, y uno seguía trabajando y no sabíamos a qué hora le iban a robar el alma a uno, o algo así”, recordó Abarca Pérez de esa experiencia.

Excelsior

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