Habrá nuevas medidas de la Cruz Roja para combatir el robo

5/05/2013

La institución anunció acciones para combatir a falsos Voluntarios, quienes lograron vulnerar la seguridad de los recipientes para sustraer el dinero.

Desde hace más de diez años Arturo se inscribe en la Cruz Roja para ser voluntario y apoyar durante las colectas nacionales. Esta decisión que inició de buena fe, hoy se convirtió en parte de su sustento, pues dos terceras partes de lo que junta a nombre de la institución va directo a sus bolsillos.

El “voluntario” Arturo, quien pidió no ser identificado con su nombre verdadero, se dedica a ordeñar el dinero de las alcancías que debería ser destinado a material de curación y otros gastos, situación que ya puso en alerta al organismo.

Para robar los recursos donados tiene varios métodos, como introducir un objeto punzocortante en la ranura de la alcancía o con un imán jalar las monedas de uno, dos y cinco pesos. Directivos de la Cruz Roja ya han tomado nota de la vulnerabilidad de sus alcancías para reforzar las medidas de seguridad.

Al final de 34 días de colecta (15 de marzo al 17 de abril) , Arturo se llevó para su casa ocho mil pesos y a la Cruz Roja sólo le entregó cuatro mil.

Su nicho favorito para pedir dinero son los niños y las ancianas. Las monedas que se lleva a casa son el “domingo” que los pequeños aportaron para que la Cruz Roja comprara gasas, jeringas o diera mantenimiento a las ambulancias o una pequeña porción de las pensiones de las mujeres mayores.

“Hablo fuerte, agito el bote, los veo a los ojos, les hago comentarios, les sonrío, los palmeo, me enfoco a todos los niños, les digo que si quieren donar su domingo o las señoras grandes les estiro la mano para saludarlas, pero todas las personas me dan dinero”, confesó Arturo a Excélsior, durante la colecta de 2013 en el Distrito Federal.

Arturo consigue planillas de calcomanías en la delegación en la que se apuntó como colaborador a cambio de 70 pesos que paga a personal coludido con la estafa.

En alerta

“Para nosotros es una sorpresa eso que nos dice, que están ordeñando estas alcancías”, aseguró Juan Estrada Miranda, coordinador Nacional de Delegaciones de la Cruz Roja, después de enterarse por este diario de que uno de sus voluntarios se quedó con dinero que mexicanos habían donado.

Esa alcancía que hace once años diseñaron estudiantes de la Universidad Iberoamericana con varios candados para evitar que se pudiera sacar dinero, una década después ya son vulnerables por gente que, como Arturo, se aprovechan del logotipo y del reconocido humanitarismo en el ámbito internacional de la Cruz Roja.

“Este tipo de alcancía tenía varias ventajas, primero el tema de la tapa (la podemos cambiar cada año, por el tema de seguridad). Se hizo un diseño de tal manera que la moneda no se pudiera salir. Tiene hasta una respiración, porque luego se mojaban y se echaban a perder. Antes las alcancías eran redondas y ocupaban mucho volumen, ésta su forma es apilable”, explicó Estrada.

Las alcancías diseñadas por los alumnos de la Ibero además tienen otra ventaja: son ergonómicas para la comodidad de los voluntarios y, lo más importante, es un plástico muy durable y resistente, lo que implica ahorrar recursos y así evitar cada año fabricar millones de alcancías, pues cada una cuesta entre 50 y 60 pesos.

Como la Cruz Roja subsiste del voluntariado, invertir en alcancías cada año sería restar dinero, por ejemplo, a la ayuda humanitaria que recibieron 168 mil mexicanos por las sequías del año 2012.

Sin embargo, a lo largo de 11 años de existencia de este modelo, a los voluntarios abusivos, como Arturo, les ha dado el tiempo suficiente de ingeniar varias maneras para ordeñar las alcancías.

La primera fue “picar” (como llama Arturo a este acto) la ranura del bote con unas tijeras o un cuchillo y sacar las monedas.

“Después con un gancho quería hacer una ganzúa para sacar los billetes, pero me tardaba hasta una hora. Ahora me echas el billete, lo saco delante de ti, en tu cara, y ni siquiera te das cuenta; como el billete es ligero y la ranura tiene profundidad, se queda sostenido y al agitar el bote con el peso de las monedas lo regreso. Si echas un billete, en menos de cinco segundos ya está aquí”, contó mientras palmeaba su bolsa del pantalón para mostrar el lugar donde se quedan los billetes donados.

Otra manera de extraer el dinero es cortar los cintillos de seguridad de la alcancía y botar la tapa para vaciar el bote en unos 15 segundos. Desde que Arturo descubrió que podía sustituir los cinchos de plástico blancos por otros que compró en la tlapalería, se convirtió en su manera predilecta de robar a la Cruz Roja.

“Con un plumón de aceite rojo, si tienes buen pulso, lo puedes hacer idéntico”, dijo al explicar cómo escribe la palabra “colecta” en los cintillos.

“Hay gente que lo puede hacer de corazón (pedir recursos para la Cruz Roja) sin recibir algo a cambio”, reconoció Arturo, aunque obviamente no es su caso. Como él, otros voluntarios han sido videograbados mientras ordeñan los donativos de la Cruz Roja.

Evidencia en la red

En YouTube existen al menos tres videos de cómo voluntarios ordeñan el dinero de las alcancías: En el video “Estudiante de la UABC le roba dinero a la Cruz Roja” una joven aparece sentada junto a sus compañeros en un salón de clases “picando” la ranura de la alcancía con unas tijeras.

En las secuencias con los nombres “Gracias por cooperar 2” y “Gracias por cooperar 3” se aprecia, en el primero, cómo en menos de un minuto y medio un joven vacía el bote lleno de monedas después de arrojar la tapa; y en el segundo video se puede ver cómo saca un billete. En la descripción se lee: “Gracias por cooperar, tenia 643 pesos”.

Arturo explicó que a una alcancía llena le caben unos mil 500 pesos en monedas y pesa unos tres kilos.

La dinámica de Arturo durante la colecta fue entregar a la Cruz Roja un bote lleno cada tercer día, así que para sacar recursos para él y para la institución debía botear hasta ocho horas diarias, como si fuera una jornada laboral. De hecho, él considera las colectas de la Cruz Roja como acudir a un trabajo.

Acciones legales

“Hasta el momento nunca habíamos tenido un caso de esos (ordeña de alcancías), sin embargo, nosotros procederíamos legalmente, sin duda (de tener los datos de los voluntarios que afectan a la institución), lo que hemos tenido es que la alcancía se cayó, se fracturó, que pasó un coche y la aplastó o que a un voluntario se le arrebató en un crucero”, afirmó Estrada Miranda, coordinador Nacional de Delegaciones de la Cruz Roja.

Lo que Arturo jamás mencionó es que cada donación que se llevó para uso propio significó restar dinero a los 39 hospitales que la Cruz Roja tiene en México o dar menos recursos para el mantenimiento a alguna de las dos mil 684 ambulancias o unidades de rescate.

Además, la institución a la que están robando los “voluntarios” como Arturo o quienes aparecen en las escenas de YouTube es la misma que en la explosión de la Torre de Pemex hospitalizó al menos a 15 víctimas y envió a sus cuerpos de rescate para salvar la vida de los trabajadores de la paraestatal.

Pero como Arturo es una prueba de que la buena fe en México es insuficiente, las autoridades de la Cruz Roja contemplarán esta situación para la próxima colecta nacional de 2014.

“Hasta el momento no había habido la necesidad de cambiar las alcancías, pero vamos a tomar nota”, concluyó Estrada Miranda.

Excélsior

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