José Rosas Aispuro Torres

15/09/2016

Mucha es la expectativa creada sobre el nuevo gobierno del estado de Durango. La espera fue larga aparejada de un constante crecimiento político del candidato ganador José Rosas Aispuro. Empezó hace doce años cuando perdió su primera oportunidad de ser candidato del PRI en una convención de delegados polarizada por Ismaelistas y Herreristas. La marginación a la que fue sometido en el sexenio de Ismael Hernandez Deras lo orilló a afiliarse al PAN de donde construyó su segunda oportunidad para ser gobernador que perdió en los tribunales luego de señalar fraude electoral fabricado por el saliente gobernador Jorge Herrera Caldera.

La tercera es la vencida. Vendría el 2016, Aispuro Torres construyó una maquinaria a base de amistades viejas con estructuras sociales y políticas priistas, fabricó un tractor hecho de muchas piezas, demasiados lazos ocultos no solo dentro del mismo PRI, sino entre empresarios, sindicatos y asociaciones. Muchos de ellos nutridos de enojo y rencor por la corrupción, enriquecimiento y ventajas de unos pocos y para un pequeño círculo cerrado. Durante el sexenio saliente el caciquismo se apoderó de nuevo en Durango: un puñado de negocios y medios se beneficiaban de las arcas del gobierno mientras crecía el descontento y el deseo de quitarlos del poder.

La oportunidad llegó. José Rosas Aispuro, fiel a su vocación política, construyó desde el senado, donde fue vicepresidente de la mesa directiva, acuerdos con gobernadores panistas y priistas que este año electoral se verían traducidos en apoyos. Su relación con medios nacionales también sirvió de contrapeso a los medios orientados exclusivamente a intereses oficialistas locales.

Aispuro Torres supo tejer la madeja de alianzas y compromisos locales y nacionales. La mesa estaba puesta para el 5 de junio.

A estos factores tenemos que sumarle la lucha interna priista por la candidatura nacional a la presidencia donde Manlio Fabio Beltrones fue víctima del fuego amigo y mortal lanzado desde la secretaria de gobernación.

Fue una conjugación de elementos que determinaron la victoria de un candidato que se construyó a sí mismo contra un malogrado aspirante construido con el deseo de una persona, carente de oficio y tala suficiente.

Lo demás es historia. Todos esperamos logros de alto impacto que saquen a Durango del atraso y la pobreza. Que haga de Durango tierra de desarrollo económico e industrial que construya empleos para tanta necesidad y marginación. Mucha es la expectativa y esperanza puesta en el gobierno del cambio.

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