Nuestra hispanidad y el futuro

14/10/2016

La sustitución del sentimiento de hispanidad por la insolidaridad rousseauniana ha provocado la decadencia de las naciones americanas al perder su idiosincrasia.

El nacionalismo es una idea política que ha tenido diversas concepciones según la práxis nutricia de la que derive. El fermento nacionalista surgido de la revolución francesa y derivado del espíritu de la Ilustración defendía la nación como una comunidad de ciudadanos autónomos que tomaban el pacto de unirse. El romanticismo liberal produjo, por el contrario una exaltación de las cualidades étnicas, culturales y lingüísticas que forjaron el mensaje aglutinador del paneslavismo, pangermanismo y del panturanismo. Ideas que produjeron movimientos centrípetos de unión de minorías a países afines a su cultura y raza, pero prepararon la causa de fragmentación de otros construidos en valores determinados en la religión y la convivencia histórica. La Hispanidad no responde a ninguna de esas concepciones liberales surgidas en el siglo pasado.

Por el contrario, responde más bien a una práxis universalizadora que resulta hija del catolicismo militante de la civilización española. El sentimiento de pertenencia a una comunidad permanente como la hispana, de los diferentes pueblos de América y Oceanía no corresponde a motivos étnicos. El continente occidental es el fruto de los más diversos mestizajes entre las diversas razas sin ningún ánimo, por ello, de discriminaciones entre los diversos componentes de las sociedades americanas. Los lazos vertebradores de esta comunidad son la pertenencia a la misma religión, que le da esa idea de universalidad, y de la lengua española, como canal unificador y de comunicación de los más diversos sentimientos. El liberalismo independentista fragmentó la comunidad hispana en múltiples naciones, enfrentadas posteriormente por la instigación de las naciones anglosajonas, empujadas por intereses económicos, a las cuales han servido las oligarquías criollas.

La sustitución del sentimiento católico por el insolidaridad rousseauniana ha provocado la decadencia de las naciones hispanas al perder su idiosincrasia. El falso indigenismo ha sido otro enemigo que ha querido desterrar la idea de Hispanidad rompiendo así el lazo de unión y solidaridad de los países hispanoamericanos. En Perú, fue el comunismo el que utilizó ese caballo de Troya, En México lo fue el revolucionarismo proestadounidense. No obstante, Hispanoamérica será en este nuevo siglo la comunidad más importante de la Civilización y tendrá la misión de ser uno de sus baluartes.

Esta importancia deberá componer un renacimiento del espíritu hispano y católico, Revalidará a nivel mundial la alianza de los países hispánicos y la formación de unas elites que respondan a la idiosincrasia del espíritu nacional de Hispanoamérica, ayudará a una mejor explotación de los recursos naturales del continente, en consonancia con el respeto a la naturaleza, ahora esquilmada, y liberará de la esclavitud y la miseria, a la que ahora están sometidos la gran mayoría de los trabajadores, propiciando un desarrollo económico compatible con la justicia social, “Ius soli” derecho de suelo.

Comentarios: tomymx@me.com

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