OEA mantiene abierto debate sobre Comisión Interamericana por presión del ALBA

23/03/2013

Los debates enfrentaron a un grupo mayoritario de países, que deseaban cerrar el proceso de reformas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y a Ecuador, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, que se negaban pues, dicen, quedan «distorsiones» en la Comisión.

La Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó hoy, tras una maratónica reunión, mantener abierto el debate sobre el funcionamiento de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) bajo presión de los países del ALBA, aunque resguardó su independencia presupuestaria.

Tras casi doce horas de debate, los cancilleres reunidos en una Asamblea General Extraordinaria en Washington aprobaron por consenso una resolución que permite aportes financieros externos clave para la CIDH, pero también ordena «continuar el diálogo sobre los aspectos fundamentales» del ente autónomo de la OEA.

Los debates enfrentaron a un grupo mayoritario de países, que deseaban cerrar el proceso de reformas de la CIDH que se ha prolongado por casi dos años, y a Ecuador, Venezuela, Bolivia y Nicaragua, que se negaban a ello, alegando que aún quedaban «distorsiones» en la Comisión.

Cuando parecía que no habría consenso y una votación desfavorecería a los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), Ecuador llegó a amenazar con denunciar la Convención Americana de los Derechos Humanos, al igual que ya lo hizo Venezuela el año pasado, si la OEA cerraba el proceso de reformas.

Esa medida significaría su retiro de la Corte Interamericana, el otro ente del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, con sede en Costa Rica. Numerosas organizaciones no gubernamentales y la propia CIDH habían pedido la clausura del proceso para que la Comisión pueda abocarse totalmente a sus labores habituales.

El consenso se salvó in extremis cuando Argentina propuso una modificación a uno de los párrafos de la resolución, que abre la posibilidad de que se siga el monitoreo sobre la CIDH de manera indefinida, lo que sumó a los países del ALBA al consenso.

La resolución compromete a la OEA al «pleno financiamiento» de su sistema de derechos humanos, pero hasta que eso suceda permite fondos externos, que brindan gran parte de su presupuesto, y supedita el fortalecimiento de sus relatorías a «un financiamiento adecuado», una victoria de un grupo de países liderados por Estados Unidos, Canadá y México.

El documento también acoge un plan de reformas presentado esta misma semana por la CIDH, con el cual asegura haber contestado a «todas y cada una» de las recomendaciones que le ha hecho la OEA, como más claridad en el otorgamiento de medidas cautelares o la ampliación de un polémico capítulo de su informe anual que hasta ahora era una especie de «lista negra».

Este ha sido «un extraordinario resultado de todo el proceso de discusión», se congratuló el canciller ecuatoriano, Ricardo Patiño, al hablar a periodistas tras la clausura del encuentro, al aseverar que casi todas las peticiones de los países del ALBA fueron tomadas en cuenta.

Quito y sus aliados insisten en reivindicar las propuestas emanadas de una conferencia organizada en Ecuador hace dos semanas, y que entre otras cosas pedían sacar la sede de la CIDH de Washington, prohibir su financiación fuera de la región y dar las mismas capacidades a todas las relatorías del ente, lo que equivaldría a debilitar la Relatoría sobre Libertad de Expresión.

Países como Estados Unidos, Canadá, Perú, México y Chile dieron durante los debates una firme defensa de la CIDH y anunciaron aportes financieros extraordinarios.

«Por más de cinco décadas, la Comisión ha fungido de conciencia moral del continente», afirmó el subsecretario de Estado norteamericano, William Burns, al anunciar la contribución adicional de un millón de dólares. «Debemos estar alerta ante algunos esfuerzos de debilitar la Comisión disfrazados como reformas», advirtió.

«Los pueblos tienen memoria y los pueblos saben que es mejor tener una Comisión Interamericana que no tenerla, porque hoy en día estamos atravesando democracias, pero cuando la necesitemos para combatir una dictadura, si no la protegemos hoy, no va a estar», aseveró el ministro de Exteriores argentino, Héctor Timerman, en un apasionado discurso.

El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, llamó a «mantener a toda costa» la autonomía de la CIDH. La CIDH ha advertido contra un «estrangulamiento» financiero si se le impide buscar donantes extrarregionales para aumentar su ya insuficiente presupuesto, de 9.5 millones de dólares, solo una mitad del cual proviene de la OEA.

Por su parte, la Relatoría sobre Libertad de Expresión, objeto de fuertes críticas de Caracas y Quito, se mantiene exclusivamente con donaciones.

La reunión de hoy fue «un gran triunfo» para la CIDH porque la OEA acogió su plan de reformas, pero «le da una oportunidad al ALBA de seguir adelante con un proceso de auditoría permanente» de la Comisión, estimó el directivo de la organización Human Rights Watch, José Miguel Vivanco.

Bolivia amenazó también en días pasados con retirarse de la CIDH, para lo cual tendría que abandonar a la OEA, algo inédito hasta estos momentos.

Milenio

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