Oposición y gobierno retoman las negociaciones en Egipto

8/02/2011

En la reunión, dirigida por el vicepresidente egipcio Omar Suleiman, participarán los principales partidos de oposición, y entre ellos los Hermanos Musulmanes, que formalmente está ilegalizado desde hace cuarenta años.

El gobierno y la oposición en Egipto celebrarán hoy la segunda ronda de conversaciones para intentar conducir al país hacia la estabilidad y el cambio de régimen, mientras en la Plaza Tahrir siguen las protestas.

En la reunión, dirigida por el vicepresidente egipcio Omar Suleiman, participarán los principales partidos de oposición, y entre ellos los Hermanos Musulmanes, que formalmente está ilegalizado desde hace cuarenta años.

El plan de reforma constitucional para Egipto no está delineado aún y por el momento los pasos que se han dado son los de crear una comisión para estudiar las demandas de los opositores al régimen y la destitución de los principales líderes del partido gobernante PDN, entre ellos Gamal Mubarak, hijo del presidente.

La víspera, el gobierno del primer ministro Ahmed Shufik, designado por el presidente al tercer día de las protestas, celebró su primera reunión, y como medidas correctoras para satisfacer a la oposición decidió un aumento salarial del 15 por ciento para más de seis millones de funcionarios.

El presupuesto habilitado es de unos mil millones de dólares, a las que se sumarán otras partidas para preservar los subsidios públicos y aliviar los niveles de pobreza, que afecta a gran parte de sus 80 millones de habitantes.

«Si el régimen hubiera cumplido sus promesas hace varios años la situación sería diferente, pero ahora ya no hay vuelta, seguiremos hasta que se vayan el presidente y el vicepresidente», dijo a Notimex Nasrin, una de las jóvenes estudiantes que permanece en la Plaza Tahrir en el décimo quinto día de protestas.

En ese recinto aún cerrado al tráfico y escenario de sangrientos enfrentamientos los pasados miércoles y jueves, las tiendas de campaña proliferaron hasta convertirse en una pequeña aldea de plásticos y lonas, y donde la oposición al régimen ha tendido puentes de amistad entre rivales políticos.

Seculares e islámicos, reformistas demócratas y nacionalistas liberales, jóvenes y viejos, y hasta niños, siguen en la plaza para mantener la presión sobre el régimen y que no escape esta vez de cumplir sus promesas de reforma constitucional y social.

Su presencia es acompañada por soldados y carros blindados que están en la plaza como escudo ante un posible ataque de militantes pro-Mubarak.

La tensión bajo de nivel, pero existe la posibilidad de que en alguna de las convocatorias especiales, como la de este martes, que cuenta con el apoyo de los sindicatos en todo el mundo, estalle la corta mecha que tiene el régimen de Mubarak.

Milenio

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