Papa Francisco canoniza a la Madre Lupita, la segunda santa mexicana

12/05/2013

Más de 400 fieles católicos mexicanos celebraron junto a unos 70 mil fieles la elevación a los altares como santa de su compatriota, la religiosa María Guadalupe García Zavala, durante una ceremonia presidida por el papa Francisco.

Decenas de religiosas de la Congregación de las Siervas de Santa María Margarita y de los Pobres, enfundados en blanquísimos hábitos llegaron desde muy temprano a la Plaza de San Pedro y ocuparon los primeros lugares, portando numerosas banderas de México.

Junto a ellos estuvieron presentes decenas de fieles venidos no sólo del estado de Jalisco, del cual es oriunda la Madre Lupita, sino también de Sonora, Zacatecas, Baja California Norte e incluso otros países, como Perú e Italia.

El papa Francisco destacó de la monja mexicana, tras proclamarla santa, su dedicación a los pobres y enfermos y exhortó a ir al encuentro de quienes tiene necesidad de atención, compresión y ayuda, «para llevarle el amor de Dios.

«Esta nueva santa mexicana nos invita a amar como Jesús nos ha amado y esto conlleva no encerrarse en uno mismo, en los propios problemas, en las propias ideas, en los propios intereses, sino salir e ir al encuentro de quienes tiene necesidad de atención, compresión y ayuda, para llevarle la cálida cercanía del amor de Dios, a través de gestos concretos de delicadeza y de afecto sincero», afirmó Francisco.

En entrevista, el cardenal Juan Sandoval Iñiguez, arzobispo emérito de Guadalajara, aseguró que el reconocimiento de García Zavala (1878-1963) como santa no es una reivindicación feminista, sino el reconocimiento a una mexicana especial.

“Las mujeres suelen ser más religiosas, más santas y más honestas que los hombres, pero en México se dio una persecución y entonces se dieron muchos santos mártires, a las mujeres no las martirizaron”, dijo.

“Se trata de una mujer que fue muy santa, la conocí personalmente, ella me dio de comer cuando estaba en el seminario, llena de caridad, fuerte en las persecuciones tanto de afuera como de adentro, pero muy valiente, incluso durante la persecución religiosa”, agregó.

Por su parte la superiora de la congregación fundada por la madre Lupita, la religiosa Blasa Aguilera, destacó que la santa vivo una espiritualidad marcada por el sacrificio y la entrega.

Sostuvo que ella inculcó en todas sus hijas espirituales la constancia hasta la muerte, la vivencia del amor a la cruz y a la eucaristía, pero con una entrega alegre.

Además destacó su vivencia de las virtudes en forma sencilla, ya que ella no fue una persona con dones extraordinarios, no se flagelaba o cosas por el estilo, sino que la suya fue una vivencia cristiana simple pero con una fe grande.

“Le tocó una época muy difícil, el tiempo de la revolución y tuvo que buscar estrategias para salir adelante, con la gracia de Dios lo logró. Su enseñanza es la de vivir nuestra fe en una forma sencilla y alegre, para seguir el camino que Jesús nos marca como ella lo hizo”, precisó.

EXCÉLSIOR

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