Sherlock Holmes, personaje sin tiempo

6/01/2013

El emblemático detective creado por Sir Arthur Conan Doyle, festeja 159 años de nacimiento, aún vigente gracias a filmes y series.

La inteligencia, el agudo sentido deductivo y la capacidad de razonamiento son los rasgos característicos de Sherlock Holmes, emblemático personaje que ha rebasado las barreras del tiempo para seguir vigente hasta nuestros días.

De acuerdo con su “biografía oficial”, Sherlock Holmes “nació” el 6 de enero de 1854, gracias a la pluma del escritor Sir Arthur Conan Doyle, quien fijó este día como el de su natalicio, aunque en realidad fue hasta 1887, que oficialmente vio la luz en la novela Estudio en escarlata.

Sus cualidades como detective le han valido su vigencia. Muchas veces ha sido protagonista de películas y obras de teatro, aunque también ha aparecido en novelas, relatos, historietas, dibujos animados y series de televisión.

En la pantalla chica, Elementary (que estrena nuevos episodios a partir del 7 de febrero a las 22:00 horas por Universal Channel) y Sherlock, de la BBC, son las producciones más recientes, en tanto que en la pantallagrande son Sherlock Holmes (2009) y su secuela Juego de sombras, las más recientes.

William Sherlock Scott Holmes, su nombre completo, nació el 6 de enero de 1854, en lugar desconocido y es descendiente de una familia de terratenientes y, según los datos publicados en las novelas de Conan Doyle, estudió en la Universidad de Oxford.

Al graduarse se mudó cerca del Museo Británico, en Montague Street, donde estudió para convertirse en detective, siendo el primer Detective Asesor Privado del mundo.

Compañero infalible

¿Qué sería de Sherlock sin su inseparable compañero, el doctor John H. Watson? El posterior dueto de investigadores, que nunca se tutearon y se referían el uno al otro con sus apellidos, se conoció en 1881 en el Hospital St. Bartholomew, de Londres, y trabajaron juntos a lo largo de 23 años en el mundo de la investigación privada.

“Su estatura sobrepasaba los seis pies y era tan extraordinariamente enjuto que producía la impresión de ser aún más alto. Tenía la mirada aguda y penetrante, y su nariz, fina y aguileña, daba al conjunto de sus facciones un aire de viveza y de resolución”: así fue como el Dr. Watson describió a Holmes (a quien originalmente Doyle tenía previsto llamar Sherrinford) por primera vez en el texto de Estudio en escarlata.

Además de su agudeza para resolver casos, el investigador británico era dueño de una contrastante personalidad en la que algunos lo describían como brusco y, al mismo tiempo, cortés con las damas, a pesar de que desconfiara de ellas e incluso sintiera a algunas como competencia intelectual.

Ejemplo de esto fue el personaje de Irene Adler, una mujer que chantajea al rey de Bohemia y a la cual Holmes, quien siempre se refiere a ella como “la mujer”, ve como una rival en inteligencia.

Otra de las cualidades del investigador, y de las que hace gala en cada una de las novelas de Doyle, es que no es un hombre muy ordenado en la rutina diaria, que gusta de tocar el violín a horas no adecuadas, además de las galletas y la extraordinaria habilidad de disfrazarse de lo que quisiera.

El investigador que protagoniza cuatro novelas y cinco colecciones de relatos, tiene un hermano siete años mayor de nombre Mycroft Holmes, que si bien tiene capacidades de observación y deducción que el mismo Shelock, no le interesa la investigación, por lo que decidió trabajar para un alto puesto del gobierno británico.

Si bien Holmes ha sido retratado tanto en cine y en televisión como un hombre hábil en diferente áreas, como los deportes y las ciencias, es hasta hoy cuando se ha expuesto de manera abierta su adicción a la cocaína, en Elementary ( protagonizada por el actor británico Jonny Lee Miller), en la que de igual forma que en las novelas de Doyle, el Dr. Watson (ahora interpretado por una mujer, Lucy Liu) es quien lo ayuda a mantenerse alejado de la sustancia.

Como todo héroe tiene su enemigo, Holmes no fue la excepción. El profesor Moriarty se convirtió en la némesis del detective británico, hasta el punto en el que en La aventura del problema final, Moriarty y Holmes caen en una cascada ubicada en Suiza, esto a consecuencia de que Doyle ya estaba cansado del personaje.

Sin embargo el reclamo de los lectores —particularmente los hombres de principios de 1900, portando una cinta negra en el sombrero en señal de luto— por la muerte del investigador, obligaron al autor a revivir al detective, quien a 159 años de su “nacimiento” sigue siendo un personaje digno de recrear en diferentes escenarios.

 

 

Excelsior

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