Sudáfrica se resigna ante el estado crítico de Mandela

24/06/2013

Los ciudadanos están conscientes de que Madiba, como le dicen de cariño al ex presidente, no estará con ellos para siempre

Los sudafricanos parecían hoy resignados a tener que decir adiós, inevitablemente, al ex presidente Nelson Mandela, después de que la salud del líder antiapartheid de 94 años pasara a un estado crítico en el hospital.

Madiba, como es conocido con cariño, es reverenciado por la mayoría de los 53 millones de habitantes de Sudáfrica que lo consideran el arquitecto de la transición pacífica de 1994 a una democracia multirracial después de tres siglos de dominio blanco.

No obstante, el último ingreso hospitalario de Mandela, el cuarto en seis meses, ha hecho comprender a los sudafricanos de que su líder no estará con ellos para siempre.

El presidente Jacob Zuma dijo en una rueda de prensa que visitó a Mandela la noche del domingo junto al vicepresidente del gobernante partido Congreso Nacional Africano (ANC, por sus siglas en inglés) Cyril Ramaphosa.

Zuma declinó aportar detalles específicos sobre el estado médico de Mandela y sólo dijo que continua crítico.

«Todos en el país debemos aceptar que Madiba ahora es anciano. Mientras envejece, su salud lo perjudica», dijo Zuma.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, tiene previsto visitar Sudáfrica esta semana dentro de una gira por tres países africanos, pero Zuma dijo que el deterioro en la salud de Mandela no afectará al viaje.

«Nada va a detener la visita porque Mandela esté enfermo», dijo Zuma.

«Lo echaremos de menos»

El agravamiento de Mandela este fin de semana, dos semanas después de ser ingresado en un estado grave pero estable por una infección pulmonar, causó un cambio de humor perceptible en los sudafricanos, que pasaron de las oraciones para su recuperación a los preparativos para un sentido adiós.

«Si es hora de que se vaya, se puede ir. Espero que Dios cuide de él», dijo la enfermera Petunia Mafuyeka, cuando se dirigía a trabajar en Johannesburgo.

«Lo echaremos mucho de menos. Luchó por nosotros para darnos la libertad. Lo recordaremos todos los días. Cuando se vaya, lloraré», agregó.

Pero hay inquietud entre la población sobre si los médicos están tratando de prolongar artificialmente la vida de uno de las figuras más influyentes del siglo XX.

«Me preocupa que le mantengan con vida. Siento que deberían dejar que se marchara», dijo Doris Lekalakala, una ejecutiva sudafricana.

Desde que dejó el poder en 1999 tras un mandato como presidente, Mandela se mantuvo lejos de la política activa en la economía más grande e importante del continente y se prevé que su muerte tenga poco impacto político.

Su última aparición pública fue un saludo a los aficionados desde un carro de golf antes de la final del Mundial de futbol de 2010 en el estadio Soccer City de Johannesburgo.

Durante su jubilación, ha dividido su tiempo entre su hogar en el acaudalado barrio de Houghton en Johannesburgo, y Qunu, la población de la empobrecida provincia de Cabo del Este en la que nació.

La última vez que se captó una imagen suya fue un breve vídeo emitido por la televisión estatal en abril durante una visita a su casa de Zuma y otros altos cargos del Congreso Nacional Africano.

 

 

Excelsior

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