Triunfó revuelta de los jóvenes

12/02/2011

Hosni Mubarak entregó el poder a las fuerzas armadas después de 18 días de manifestaciones, desatando la euforia en todo el país.

Una furiosa oleada de protestas finalmente derrocó ayer al presidente egipcio Hosni Mubarak, después de 30 años en el poder, desatando festejos en las calles y enviando una señal de alerta a los líderes autoritarios del mundo árabe y de otros países.

Mubarak, el segundo líder árabe en ser derrocado por una revuelta popular en un mes, entregó el poder a las fuerzas armadas tras 18 días de inéditas protestas contra la pobreza, la corrupción y la represión, en los que su apoyo militar se evaporó. El vicepresidente Omar Suleiman dijo que un consejo militar se hará cargo de la nación árabe más poblada. Para septiembre fueron prometidas elecciones presidenciales libres.

Mubarak, de 82 años, voló con su familia desde El Cairo hacia el centro vacacional de Sharm el-Sheij, dijo un funcionario del partido gobernante. Los egipcios celebraban eufóricos en un ambiente de carnaval en las calles, y la gente se abrazaba en la plaza Tahrir de El Cairo, el principal foco de las protestas. Otros simplemente lloraban de alegría. “La pesadilla terminó”, dijo Saad el Din Ahmed, un sastre de 65 años, en El Cairo. “Ahora tenemos nuestra libertad y podemos respirar y demandar nuestros derechos. En la era de Mubarak, nunca tuvimos un buen día. Con suerte ahora veremos tiempos mejores”, sostuvo Mostafa Kamal, un vendedor de 33 años.

Sin embargo, hay dudas sobre hasta qué punto el ejército, comandado por el mariscal Mohamed Husein Tantawi, el veterano ministro de Defensa de Mubarak, esté dispuesto a instaurar una democracia. “Este apenas es el fin del comienzo”, dijo Jon Alterman, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales. “Egipto no se está moviendo hacia la democracia, se movió hacia una ley marcial y hacia dónde se dirige es un tema de debate”, agregó.

El Premio Nobel de la Paz Mohamed el Baradei afirmó ayer que la renuncia de Mubarak es “la emancipación de Egipto” y la “liberación del pueblo egipcio”. “Esto es sólo el comienzo. Este es un gran país”, afirmó El Baradei a la cadena catarí de televisión Al Jazeera. El Baradei dijo que se abre un período de transición política y confía en que se forme un consejo presidencial con la presencia de militares y civiles.

El movimiento islámico Hermanos Musulmanes destacó ayer “el triunfo pacífico del pueblo” y aseguró que la renuncia de Mubarak es el comienzo de “una nueva etapa” en la historia de Egipto. “La caída del injusto régimen de Mubarak supone el paso principal y el comienzo de un largo camino”, dijo el portavoz de la organización islámica, Mohamed Mursi, quien pidió a las Fuerzas Armadas que cumplan “con las legítimas aspiraciones del pueblo”.

“País amigo”

México deseó ayer, a través de un comunicado de la Secretaria de Relaciones Exteriores, “el pronto establecimiento de un proceso de diálogo serio e incluyente” en “ese país amigo”.

El embajador de Egipto en México Ibrahim Khairat afirmó que tras la salida de Mubarak, su país está listo para tener una democracia “nueva y buena”.

Milenio

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