Un nuevo impulso al ejército de Estados Unidos

27/07/2013

A diferencia de las generaciones de militares en décadas pasadas, los elementos castrenses ahora son más reconocidos por la sociedad

Para nadie es un secreto que las fuerzas armadas en Estados Unidos son uno de los puntos focales de la política y la economía, pero durante las últimas décadas los integrantes de la milicia estadunidense se han convertido en objeto de admiración y símbolo de identidad nacional.

Las muestras de reconocimiento a soldados y veteranos son vastas y provienen de todas las capas de la sociedad, que van desde trato especial en aerolíneas estadunidenses como abordar un avión antes que cualquier otro pasajero o asientos en primera clase, ceremonias de bienvenida, expresiones de agradecimiento y un departamento del gobierno destinado a estos servidores al que año con año se les destina buena parte del presupuesto anual.

Sin embargo, los defensores de la patria no siempre fueron colmados de atención y respeto, y de ello dan cuenta los veteranos de guerra, como la de Vietnam, que fueron el blanco de la molestia social ante la derrota en una guerra que no contaba con el apoyo popular.

Scott Johnson, consejero espiritual y veterano de cuatro guerras, incluidas la de Vietnam, lanza una fuerte carcajada y cuenta que a diferencia de los veteranos de Afganistán o Irak las sociedad fue hostil en su regreso a casa: “a nuestro regreso enfrentamos muchas adversidades, la gente no nos veía como héroes o defensores de la patria, nunca nos recibieron con flores o escuchamos alguna frase de agradecimiento, claro está que en aquel tiempo la guerra dividió al país”.

El hombre de avanzada edad que provee de ayuda espiritual a hombres y mujeres que han peleado en otras guerras, contó a Excélsior que era incapaz de portar su uniforme por las calles de Texas, su tierra natal: “lo que sucede es que mucha gente veía el fracaso de una guerra injustificada en las caras de los que regresaron de Vietnam”.

10 meses
tardan en recibir ayuda gubernamental los militares que vuelven a EU

“A causa de ello tuvimos que enfrentar el disgusto de la sociedad, el hecho de no poder conseguir empleo, de no poder socializar con normalidad por la destrucción de la que fuimos testigos y no sólo eso, el gobierno también se encargó de rechazarnos, así que fue una guerra interminable, primero en Vietnam y luego con los problemas a los que se enfrentaron muchos.”

Los años que precedieron a la guerra de Vietnam, los chicos que pelearon en esas batallas tuvieron que curar las lesiones sicológicas de forma silenciosa, lo que provocó que durante la década de 1970 y parte de la siguiente se registraran alarmantes cifras de suicidios y problemas emocionales.

“Creo que después de esa época los estadunidenses se dieron cuenta de que lo que hicieron con los veteranos de Vietnam estuvo muy mal, así que no quieren cometer los mismos errores con los muchachos de Irak y Afganistán. Es bueno que digamos: ‘está bien, aprendamos de nuestros errores’”, expresó Johnson en entrevista telefónica desde Texas.

Pero el aprecio ciudadano por los veteranos actuales no es la única diferencia que existe entre ellos y los compañeros de batallas de Johnson, puesto que actualmente el ejército norteamericano está compuesto por sujetos que desean emprender una carrera militar de forma voluntaria, luego de que en 1973 el gobierno de Estados Unidos eliminó el servicio militar obligatorio.

Si bien la desaparición del servicio militar obligatorio ha provocado que tanto soldados como la sociedad consideren un llamado y no una obligación esta labor, las cifras de nuevos elementos militares decaen año con año y, de acuerdo con un informe de la Oficina del Censo de Estados Unidos hasta 2011, apenas un millón 565 mil personas sirven a las fuerzas armadas.

Por otra parte, un análisis reciente del Centro de Investigación Pew encontró que el descenso de estadunidenses que sirven a las fuerzas armadas ha provocado una brecha cada día más amplia entre los uniformados y la población civil.

Un esfuerzo bien pagado
Los estadunidenses que se entregan al servicio de la defensa de su país no sólo encuentran una alta aprobación dentro de la sociedad por poner en riesgo sus vidas al servicio de otros, sino que encuentran que sus servicios son muy bien remunerados.

Además de ganar jugosos sueldos, un soldado norteamericano obtiene atractivos bonos por buen desempeño y asistencia sanitaria para él y su familia.

La Oficina de Presupuesto del Congreso de ese país estimó que el miembro promedio en servicio activo recibe una remuneración de 99 mil dólares al año, 60 por ciento de esta cifra se destina a atenciones médicas, pago de jubilación, vivienda y educación. Este último es uno de los grandes atractivos para los jóvenes estadunidenses que ingresan a las filas de la milicia, puesto que para muchos representa la oportunidad de llevar al más alto nivel su instrucción académica, sin empeñar los ahorros de toda una vida o adquirir deudas para lograrlo.

De hecho, muchos jóvenes soldados se han enlistado en el ejército estadunidense con la intención de ser candidato a una de las becas que la armada ofrece, ya que algunas de ellas incluyen el apoyo en el pago de colegiaturas completas en prestigiadas universidades a las que difícilmente tiene acceso un joven de extracto social bajo.

Por ejemplo, un soldado estadunidense después de servir por un año en la armada tiene la opción de elegir una carrera que complemente su desempeño en el campo de batalla que generalmente se imparten en la Academia Militar o aplicar para una beca que le permita desarrollarse en cualquier otro campo profesional.

No todo es reconocimiento
El reconocimiento social y el beneficio económico de ser soldado en Estados Unidos es amplio, pero Scott Johnson considera que para los que sufren las consecuencias emocionales y físicas de sobrevivir a una guerra la ayuda puede, en muchas ocasiones, llegar demasiado tarde.

“Aunque pareciera que estos chicos se encuentran en una mejor situación que nosotros, resulta que no lo están (…) que la gente te diga constantemente ‘oye, muchas gracias por el buen trabajo en el campo de batalla’ no asegura que vayan a obtener otro tipo de asistencia al momento que la necesiten.”

Johnson explicó que los “muchachos” constantemente necesitan de asistencia de carácter sicológico, económico o médico, sobre todo aquellos que han vuelto a casa después de un largo tiempo en el campo de batalla.

“Toma mucho tiempo acceder a la ayuda que brindan en el Departamento de Asuntos de Veteranos, supongo que el dinero es muy limitado y el proceso para obtener la ayuda toma mucho tiempo”, explicó Johnson.

Uno de los beneficios a los que se refiere Johnson es la ayuda económica a veteranos de la tercera edad destinada a solventar un asistente que cuide de su salud o la estancia en un hogar de ancianos. El monto de este beneficio puede alcanzar hasta dos mil dólares mensuales, sin embargo, un veterano puede esperar más de 10 meses para obtener la ayuda económica.

“Sí, la gente es muy gentil y brinda mucho apoyo a los soldados y veteranos en nuestros tiempos, pero los problemas con nuestros chicos en Irak y Afganistán son muchos y permanecen constantemente en silencio, lo más importante, que es el apoyo gubernamental lo reciben a cuentagotas”, aseguró Johnson esperando que no llegue la solución a estos problemas demasiado tarde, como ocurrió con él y sus compañeros de batalla.

Excelsior

Deja tu comentario

Más información sobre:

loading...

Suscríbete y recibe las noticias en tu correo

* Obligatorio