Ya no más, realidad virtual

Nosotros los ciudadanos, que conformamos la mayoría de la población económicamente activa, y que gracias a la actividad que ejercemos, somos pilares de la economía familiar que calladamente avanzamos, y religiosamente pagamos los altos impuestos en este país, siendo lo único con que contamos es con nuestras virtudes e ingenio para enfrentarnos y sobrevivir a este mundo globalifóbico egoísta, consumista, absorbente y deshumanizado.

Y la triste situación económica que pasa el país, donde hemos sido trágicamente testigos del fracaso económico de otro sexenio más… Y también de la desacralización de la figura del presidente, estamos en una fusión de desencanto y de esperanza, ¿Esperanza? – Sí, aunque parezca una paradoja, por ahí un hálito de certidumbre anda vagando por los oscuros callejones de la Perla del Guadiana, la muchedumbre anda murmurando que se abre una época de bonaza y prosperidad, ahora sí -ahora en lo que se ha llamado como «transición».

Me pregunto no volveremos a la realidad virtual que nos vendieron durante lustros y más lustros, No queremos ver mas un entorno de escenas u objetos de apariencia real. La acepción más común refiere a un entorno generado mediante tecnología informática, que crea en el ciudadano común la sensación de estar inmerso en él. Dicho entorno es contemplado por el usuario a través de los medios de comunicación, la red y toda la «mas-media».

La aplicación de la realidad virtual, aunque centrada inicialmente en el terreno del entretenimiento y se ha extendido a otros muchos campos, como la medicina, la arqueología, la creación artística, el entrenamiento militar o las simulaciones de vuelo y en control emocional de la población. Este instrumento llamado realidad virtual ha eliminado la frontera existente entre realidad e irrealidad.

No se trata en este caso de la imposibilidad de separación entre lo real y aquello que no lo es, sino la difusión de los límites que los separan. La amplia variedad de posibilidades que ésta ofrece, ha facilitado el establecimiento de un estatus de realidad, sustentado fundamentalmente en dos aspectos: La realidad virtual es compartida con otras personas. Se centra generalmente en la interacción interpersonal, que a pesar de no producirse en el mismo espacio-tiempo, sí es percibida como un acto colectivo.

Tiene una estrecha relación con el mundo físico dada su interrelación e influencia mutua. La experiencia en la realidad virtual viene mediada por la experiencia en el mundo real y ésta es influida por lo que allí es experimentado. La generación de nuevas oportunidades en entornos diversos ha facilitado la existencia de posibilidades emergentes para la reconstrucción de la propia identidad. Los entornos virtuales, y más concretamente la realidad virtual, han generado un espacio de moratoria para la construcción de la identidad sustentada en la creación de más de un yo.

La existencia de estas identidades múltiples favorece la experimentación, pudiendo adoptar, potenciar o desestimar aspectos puestos en práctica en estos entornos, en la propia cotidianidad. Se trataría pues de un espacio de interrelación entre los espacios cotidianos y la realidad virtual, en que las propias experiencias en estos entornos producen una mutua influencia, generando una ruptura de las fronteras entre ambos- y tristemente volviendo a la situación real. Estos émulos de Goebbels que se esconden en las oficinas que anteriormente se llamaban Ministerio de Propaganda, Por favor ya no más engaños. Finalmente, recuerdo al maestro Cosío Villegas que decía: «Por sus designaciones, lo conocerás…».

Con gusto recibo sus comentarios: tomymx@me.com

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