Eduardo Bravo Campos

30/06/2011

 

La ejecución del reconocido abogado civilista de 51 años Eduardo Bravo Campos volvió a despertar la indignación de la sociedad duranguense, su último caso: la defensa jurídica de los universitarios ofendidos por la manera en que llegó Tomas Castro Hidalgo a la rectoría.

La reacción del gremio de los abogados se dejó sentir en voz de su presidente de la Barra de Abogados Benito Juárez, Mario Pozo Riestra, que pidió resultados a la Fiscalía General del Estado  o tomará medidas de presión, puso de plazo 24 horas. La indignación es poca si tomamos en cuenta que van 23 ejecuciones de litigantes en tres años.

Las autoridades en lugar de lamentar su actuación lamentaron el hecho.

El líder de los abogados criticó a la fiscalía, su actitud y los pobres resultados.

Tintes políticos. Bravo Campos era catedrático de la UJED y responsable del litigio de la UJED, cuando fue asesinado trabajaba en amparos para revertir las modificaciones a la ley orgánica del 7 de octubre del año pasado.

La corriente disidente de la universidad está convocando para hoy a una marcha de indignación ante la ola de violencia que vivimos en la ciudad.

Los medios nacionales dieron cuenta de lo anterior, ningún medio local lo aludió.

La noche de ayer en funerales Hernández de Analco se apreciaba gran cantidad de amigos y compañeros del finado, también lucían camionetas de la policía estatal que resguardaban la muerte al no poder defender la vida del abogado.

Al menos dos sujetos participaron en el hecho, 14 disparos de rifle “cuerno de chivo” y pistola escuadra calibre 9 mm reavivaron la frustración de la sociedad duranguense.

Los abogados se suman a los gremios como el de los médicos que alzaron su voz contra la impunidad e incapacidad.

Muchas explicaciones deben  a la sociedad la fiscalía y las autoridades estatales encargadas de seguridad.

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