La nueva amenaza

Vaya, vaya para la soberbia del humano, que está actualmente tratando de jugar con los enlaces de los ácidos nucleicos del ADN, que según la crónica el genoma humana ya está descifrado. Y en física con ayuda del “El Gran Colisionador de Hadrones” (CERN) que es un acelerador y colisionador de partículas que consiste que dos haces de protones son acelerados en sentidos opuestos hasta alcanzar el 99,99% de la velocidad de la luz, y se les hace chocar entre sí produciendo altísimas energías (aunque a escalas subatómicas) que permitirían simular algunos eventos ocurridos inmediatamente después del big bang. Tan solo hace 2 años, el CERN anunció la observación de una nueva partícula «consistente con el bosón de Higgs», pero se necesitaría más tiempo y datos para confirmarlo sin embargo en marzo de 2013 el CERN, con dos veces más datos de los que disponía en el anuncio del descubrimiento en julio de 2012, encontraron que la nueva partícula se ve cada vez más como el bosón de Higgs. La manera en que interactúa con otras partículas y sus propiedades cuánticas, junto con las interacciones medidas con otras partículas, indican fuertemente que es un bosón de Higgs. Todavía permanece la cuestión de si es el bosón de Higgs del Modelo estándar o quizás el más liviano de varios bosones predichos en algunas teorías que van más allá del Modelo estándar, casi según ellos conocerían hasta la creación del universo en una versión puramente científica, además quedando muchas espectacularidades con la Teoría de la cuerdas y los bariones, no omitiendo las maravillas mostrados por los observatorios en órbita como el Hubbs o el Chandra. Y me asombro cuando un pequeño organismo que mide sus esféricos viriones solo 60 nm de diámetro su forma es icosaédrica como una cebolla, es un pequeño virus de ARN no segmentado única que se replica sólo en el citoplasma de células infectadas. Y no, no es nuevo, según la genética molecular, la cual sugiere que se desarrolló alrededor del año 1700, allá en la lejana Tanzania, en la África y aparte de su nombre intimidante, (Virus del dolor o virus chikungunya) este tiene un gran poder, ya que puede volar – es decir, que puede se transmite a través de mosquitos anofeles. Entre 1959 y 1962, este virus causó una epidemia generalizada en Uganda infectando ¡2 millones de personas! Y lo peor: No hay ni vacuna ni tratamiento en la actualidad y lo alarmante es que ya se detectó y aisló en una persona en Jalisco que lo contrajo en… ¡Guatemala! .Y Este virus, ya suma más de 128 000 casos en República Dominicana, Saint Martin, Guyana Francesa, Martinica y otros países, tiene una mortalidad menor a la del dengue, pero los síntomas y las incapacidades causadas son mucho más fuertes. El experto refiere: “No hay inmunidad para este virus. Es un virus que muta tanto, que se cree que las personas que ya lo tuvieron no quedan inmunes. No hay vacuna, la única vacuna es eliminar todo posible criadero para que los mosquitos no puedan reproducirse”, sin embargo yo agrego la enfermedad no es mortal, hay grupos de mayor riesgo en donde sí puede ser crítica, como los niños recién nacidos, los adultos mayores y las personas con enfermedades crónicas, especialmente en los riñones. El mal prácticamente está en nuestro país, no es posible ponerle un cedazo a todo el país, hay muchos viajeros entre Centroamérica y el Caribe. Por eso la gente no puede dejar su papel, no pueden confiarse. Así como fuimos azotados a principios de 1900 por la “gripe española” y en el pasado reciente por el virus de la Influenza, que vivimos la alarma y el temor colectivo paranoico de contagiarse, bien realmente estos episodios dantescos de catástrofes nos vuelven hacer reflexionar de la humildad, vulnerabilidad y fragilidad de la existencia del ser humano. “Risus abundat in ore stultorum” La risa abunda en la boca de los necios.

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