Lost, fin del misterio

31/01/2010

Los trámites que se manejan dentro de la producción de Lost son muy precisos. Los guiones se entregan en la mano, cualquier papel con información importante luego tiene que ser triturado y, en la medida de lo posible, evitan usar el e-mail.Aun así, para desgracia de los creadores —o quizá una estrategia bien manejada por ellos mismos—, desde hace un par de días circulan en la red los cuatro primeros minutos de la sexta temporada de la serie que inicia este martes en Estados Unidos, y una semana después en México.

La cadena ABC hizo una promoción con 815 ganadores a los que les envió un video con las imágenes de la nueva entrega, pero alguno de ellos fue más allá y los compartió con todo el mundo.

Accidentes, sangre y, desde luego, un avión, forman parte de los 240 segundos de esta serie que se ha vuelto de culto. Se convirtió en un fenómeno mediático y cultural que, incluso, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, tuvo que rendirse ante ella.

Y es que, Obama tenía planeado dar su discurso anual el 2 de febrero, pero fue cambiado unos días antes para que la entrega de tres horas que tiene programada la ABC no se vea afectada.

A lo largo de cinco temporadas, Lost ha cosechado un círculo de fanáticos cuya tranquilidad pende de un hilo por no saber el final, en tanto otros se perdieron en el camino por los vuelcos que ha dado el destino de los sobrevivientes al accidente aéreo del Oceanic Air Flight 815.

El programa, creado por J.J. Abrams y Damon Lindelof, es un producto que ha inspirado euforia, pero también la apatía del público.

Su inicio tuvo una audiencia de por lo menos 19 millones de televidentes y cayó hasta lograr una media de 13.

Aunque los números no son alentadores para la producción, que tiene uno de los pilotos (o primer episodio) más caros de la historia; tiene una audiencia cautiva que ha logrado posicionarla como el segundo programa de televisión con más descargas ilegales en internet con 6.3 millones, después de Héroes, que registra 6.5.

Aun así, la serie, cuya producción se ubica en Hawai, tiene un público cautivo que los sigue y que, cada noche, durante las siguientes semanas, sentirá no estar tan perdido cuando vaya descubriendo las incógnitas y los misterios que promete su última temporada.

Excélsior

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