Toda la semana… a sufrir

25/04/2011

América no ganó el partido en el que cualquier cosa que no fuera el triunfo resultaba estéril y ahora el discurso de Carlos Reinoso, ese del Ame ganador, protagonista y calificado a las finales, ya depende de terceros, del Atlas para ser más exactos, pero también, los de Reinoso deberán ir a vencer a Pumas en CU.

El 1-1 frente al Atlante dejó muy mal parado al América respecto a sus posibilidades de Liguilla y lo ha obligado a sacar el ábaco para darse cuenta que su futuro en la Liga está en las manos de un equipo infinitamente menor en nómina y plantilla, como el Atlas, pero que con esas pizcas ahora está por encima del cuadro de Coapa como segundo lugar del Grupo Dos, con los mismos 23 puntos, pero con una mejor diferencia de goleo.

La misión no parece sencilla para los americanistas que de paso deberán meterse a la bravísima Ciudad Universitaria, el próximo domingo, para jugarse la vida, literal, ni más ni menos que frente al superlíder Pumas, que, más allá de tablas y puntos, suele crecerse cuando enfrente tiene la camiseta amarilla.

Está de más decir que, por su segundo tiempo, América mereció ganar el partido frente a los Potros de Hierro, pero para eso hay que meterlas y las Águilas no lo hicieron, se cansaron de generar jugadas de peligro sobre el arco de Moisés Muñoz, pero sin cristalizarlas, haciendo vano cualquier esfuerzo.

América salió con el cuchillo entre los dientes, gustoso de aceptar el reto que le imponía el Atlante de arrebatarle el primer lugar del Grupo Dos, sabedor de que era ya la hora de dejar la labia de lado, los sentimentalismos demagogos hacerlos cosa del pasado y rifársela. No había otra que sirviera.

Y el resultado fue una primera mitad de toma y daca, de gran dinámica, de poco tiempo para el suspiro y mucho para el esfuerzo pero que siempre fue mejor jugado, o por lo menos de una manera más inteligente, con amplio conocimiento de las debilidades de su rival, por los dirigidos por Carlos Reinoso.

Así llegaría el gol 12 de Ángel Reyna, un remate con la cabeza, en una jugada prefabricada, de esas que se trabajan hasta el hartazgo durante la semana. Pero América fue incapaz de contener al desbocado Potro que se le vino encima y que en la única que Christian Bermúdez se pudo despegar de la abrumadora marca que le aplicó Diego Reyes durante todo el partido, permitió un pase exacto del Hobbit que culminó con un violento remate de Maldonado para el empate.

Atlante, por su parte, perdió esa chispa con la que venía encarrerado, provocadora de tres triunfos al hilo, cuando vio como su motor, el Hobbit, fue reducido a cenizas por la marca que le impusieron desde el inicio. Así, el partido del equipo azulgrana se fue alejando de las pasiones para irse metiendo más al terreno de lo sensato y, jugando con el ábaco, los de Cancún le intentaron meter hielo, redujeron la intensidad para buscar el marco de Guillermo Ochoa, asumieron el riesgo y, aunque con apuros, se salieron con la suya y con ese puntito que los pone a un empate o un triunfo de la Liguilla.

El discurso de Reinoso pende de un hilo. Su querido Ame, y sus sentimentalismos incluidos, depende de otros, y de ganar en una tierra hostil, sólo así evitará su derrumbe y dejar todo en falsas promesas, pura labia.

Milenio

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